Limpiando el Río Pasig de Manila un tributario a la vez

The cleanup of Manila's Estero de Paco has become a model for rehabilitating the Pasig River. (photos Asian Development Bank and ABS-CBN Lingkod Kapamilya Foundation)

MANILA, Filipinas — Cuando el arquitecto y planificador urbano estadounidense Daniel Burnham llegó a Manila hace más de un siglo, el río Pasig le recordó al bucólico Sena de París. Burnham llegó a comparar a los muchos tributarios del Pasig con los canales de Venecia.

Hacia la década de 1930, estas comparaciones se difuminaban rápidamente. La contaminación residencial e industrial comenzaba a asfixiar al Pasig y sus ramales. Todo empeoró debido a la urbanización de las riberas, pésima infraestructura para aguas servidas y poco control de los efluentes industriales. Para 1990, el río estaba biológicamente muerto. Despojado de cualquier traza de oxígeno por las explosiones de algas, el apestoso río solo podía mantener a las especies más resistentes, como la bora y los insistentes corronchos.

Pero hace algunos años, los funcionarios locales finalmente encontraron una solución que está dando resultados. La estrategia requirió pensar a escala pequeña en vez de en el sistema completo. En lugar de limpiar todo el río de un solo golpe, los planificadores se enfocaron en los 48 pequeños tributarios del Pasig, que en Manila se conocen como “esteros”. Si lograban  que las personas que vivían junto a los esteros dejaran de tratarlos como cloacas abiertas y vertederos de basura, podrían cortar el flujo de desechos corriente abajo hacia el río y finalmente hacia la Bahía de Manila.

La estrategia tuvo su primera prueba a lo largo de uno de los caños más contaminados, un ramal de 3 km llamado Estero de Paco. La experiencia fue tan exitosa que se convirtió en el modelo para 19 comunidades a lo largo de otros esteros. Si los cursos de agua de Manila se pueden restaurar a lo que Daniel Burnham describió, será de esta manera: Un tributario a la vez.

Un problema, muchos impactos

Como ocurre en las ciudades del mundo en desarrollo, el problema de la calidad del agua de Manila no es solo ambiental. También involucra inundaciones, salud pública y calidad de vida.

Incluso durante lluvias moderadas, la basura flotante tapona los cauces y evita que fluyan correctamente. Los tributarios llenos de sedimento proveniente de la materia orgánica desbordan así sus márgenes e inundan a las barriadas aledañas con agua contaminada.

Muchas personas murieron cuando el tifón  Ketsana golpeó a Filipinas en 2009 y la ciudad permaneció inundada durante días. A esto sobrevino una epidemia de leptospirosis debido a que muchos vadeaban las aguas contaminadas con basura y orina de rata. Ruby Cientos, una residente del pueblo aledaño al Estero de Paco, recuerda como el río devolvió a los hogares de los vecinos las montañas de basura que ellos mismos habían lanzado a las aguas.

Manila resident Ruby Cientos works as a ’River Warrior’ to keep Estero de Paco clean. (Anna Valmero)

El tifón obligó a los planificadores a buscar nuevas estrategias, y comenzaron la búsqueda en el vecindario de Cientos. Se decidieron a probar si el Estero de Paco podía recuperarse y mantenerse limpio. Si se lograba, la solución se podría replicar.

Para el proyecto piloto, el Banco de Desarrollo Asiático reclutó a la sucursal local de INCLAM, una empresa española de ingeniería hidráulica. El proyecto se llevó a cabo junto a las comunidades e interesados, incluidas Organizaciones de la Sociedad Civil, agencias gubernamentales, la Comisión para la Restauración del Río Pasig, escuelas y fundaciones.

Cuando Ángel Gómez visitó el Estero de Paco por primera vez en 2013, encontró un río asfixiado por basura en descomposición. El gerente nacional de INCLAM en Filipinas vio que niños y adultos tiraban la basura y defecaban directamente en el agua. La quebrada expelía un olor asaltante. Según sus palabras, estaba muerto.

Efectivamente, los exámenes de agua indicaban niveles extremadamente altos de materia orgánica, algo típico de las cloacas. También habían altos niveles de sólidos suspendidos, incluídos aceites, grasa y bacterias coliformes. Aquí no crecía ni siquiera la bora.

INCLAM se reunió varias veces con líderes de las comunidades para tratar de entender el problema y el contexto en el que la comunidad local percibía el problema. Descubrieron que la mayoría de las casas no tenían baño, y las que lo tenían carecían de foso séptico para recoger y tratar el desecho. Debido a la falta de infraestructura y a la escasa política de salubridad, Gómez comenta que “Cuando las personas necesitan descartar, lo más fácil es usar el tributario cercano”.

De estas reuniones, Gómez y su equipo identificaron dos cosas que necesitaban atención urgente si se quería rehabilitar el río. Primero necesitaban soluciones económicamente accesibles para tratar la mayor cantidad de agua servida previamente a su descarga en el río. Lo segundo era concienciar a la comunidad sobre la importancia de mantener limpio el Estero de Paco.

Tanques de tratamiento

Por el lado técnico, el equipo se decidió por una solución común en otros países, especialmente en Brasil: Sistemas de alcantarillado vecinales. Es como un foso séptico de gran capacidad que sirve a varios hogares. Los efluentes residenciales de las casas que se conectan se recogen en el tanque y se comienza a asentar. La grasa de cocina se solidifica y cae al fondo. Estos sólidos son removidos una vez al mes por la empresa local de aguas.

El resto del agua servida se bombea a un artefacto llamado reactor anaeróbico. A lo largo de otra serie de tanques, la materia orgánica precipita al fondo en forma de lodo y es retirada. Una solución química se añade para limpiar el remanente de los contaminantes. La electricidad requerida para este proceso se genera en paneles solares sobre el mismo reactor.

Finalmente, esta agua se libera en un humedal artificial adyacente construido por INCLAM. La vegetación que se sembró aquí puede procesar y utilizar el resto de las sustancias orgánicas como nutrientes. Una vez que el agua termina de pasar por aquí, se devuelve al estero de Paco.

A mural along the Estero de Paco footpath reminds residents to keep the tributary clean. (Anna Valmero)

Javier Coloma Brotons, un especialista en desarrollo urbano del Banco de Desarrollo Asiático, dice que este enfoque corresponde a un cambio de paradigma sobre el problema de aguas de Manila. “En lugar de tratar el agua dentro del río, la solución debe reducir los contaminantes antes de que lleguen a él”, dice.

Lo más difícil de esta estrategia fue conectar a los hogares al foso séptico comunal. La mensualidad por conexión es de 100 pesos (un poco más de 2 dólares). Pero es más de lo que muchas familias pueden pagar. Al principio solo se pudo conectar un cuarto de los 1000 hogares pretendidos. Gómez considera que es un buen punto de partida. Los exámenes de agua muestran una disminución significativa de la presencia de materia orgánica en el agua y algunas plantas de humedal han empezado a aparecer de nuevo.

Las mejoras técnicas requerían de la liberación de una zona protectora de 3 metros de ancho a lo largo de cada orilla del estero, lo que implicaba la reubicación de unas 2000 familias que vivían en ranchos, a veces estaban construidos sobre palafitos en el agua. La reubicación fue dirigida por una organización sin fines de lucro local que tenía vínculos fuertes ya establecidos con la comunidad. Según un representante de esta ONG, muchas familias estaban dispuestas a reubicarse después de haber sufrido lo peor de las inundaciones del Ketsana. Fueron mudadas a casas administradas por la Autoridad Nacional de Vivienda en provincias cercanas a Manila, donde recibieron formación para el trabajo y la calidad de vida.

Una vez que la zona de amortiguación estuvo despejada, se pudieron construir los colectores para el sistema de alcantarillado vecinal. Se pavimentó un camino a lo largo del estero y se plantaron árboles frutales para estabilizar el terreno de las márgenes. Estas mejoras no solo protegen contra inundaciones futuras sino que también aumentan el área verde de estas comunidades tan hacinadas.

Ejemplo a seguir

Alrededor de las 8 de la mañana se puede ver a Armando Panganiban, de 57 años, navegando en una pequeña balsa a lo largo del Estero de Paco, retirando bolsas plásticas y otros desechos.

Panganiban es un “Guerrero del río”, parte de un cuerpo de residentes que patrullan el cauce y lo mantienen libre de basura. No solo viajan por el estero en balsas, sino que también recorren el camino lateral y mantienen limpias las riberas.

Al principio los guerreros eran voluntarios. Ahora han sido entrenados y poseen autoridad como asistentes ambientales, ganando un salario mensual de 8000 pesos, unos 175$. Trabajan para la Comisión para la Restauración del Río Pasig, un consorcio privado y público que se encarga de los esfuerzos más amplios para limpiar el río.

A new riverbank pathway provides open space prevents flooding. (Anna Valmero)

Oficialmente existe una política que prohíbe desechar basura en el río. En la práctica tomará algo de tiempo para que los hábitos cambien. La presencia de los Guerreros del Río es parte del esfuerzo para que eso ocurra. Además de patrullar el área y sacar la basura que consigan, los trabajadores hacen visitas regulares a los hogares para recordar a las familias que saquen su basura a los puntos de recolección designados, donde los camiones la retiran tres veces a la semana.

“Las personas no lanzan su basura al estero cuando nos ven. Algunos lo siguen haciendo, pero cada vez son menos” Comenta Panganiban, antes de recordar una vez en la que sacó un feto del río.

Ha habido otros esfuerzos dirigidos al cambio cultural. En las paredes que encajonan el estero, los miembros de la comunidad han pintado murales con mensajes sobre la limpieza del agua. La juventud local también realizó una obra de teatro en la que se representa a un monstruo de basura saliendo del estero sucio. La gente vence al monstruo al mantener el estero limpio.

De todas maneras es difícil romper con los malos hábitos para formar nuevos. Esto se hace más evidente durante los fines de semana, cuando los Guerreros no trabajan y comienzan a verse las bolsas y las botellas flotando en el agua. El cambio está ocurriendo, pero es aún lento, como lo nota Gloria Hernández, también Guerrera del Río: “El mayor desafío es cambiar la mentalidad de las personas que ven al estero como un vertedero en el que pueden lanzar sus desechos y olvidarse de ellos”.

Escalar

La limpieza del estero de Paco terminó en 2015. Además de la evidente reducción de basura flotando en el agua y la mejora en la estética del lugar, ha habido otros beneficios. El mal olor de basura descompuesta está prácticamente ausente. Ruby Cientos, quien también es Guerrera del Río, nota que los vecinos ya no tosen ni sufren ataques de asma con la misma frecuencia que antes, especialmente los niños y adultos mayores.

Cientos también cuenta que los vecinos disfrutan de las nuevas caminerías y frecuentemente se encuentran en ellas a conversar mientras dan un paseo.

Según ella “El proyecto conectó a las personas en forma de comunidad y mejoró su calidad de vida. Los niños juegan aquí y los vecinos salen a conversar”. Un estudio de una escuela católica local corroboró esto y llamó la atención sobre la reducción en los reportes de actos de delincuencia.

Sobre todo, ahora el área es mucho más resistente a las inundaciones. En un país que es golpeado por un promedio de 20 tifones al año, esto es muy importante. Durante los últimos años, las lluvias torrenciales han inundado partes de Manila y a las comunidades a lo largo del estero de Paco les fue bastante bien.

Trash collection has been implemented in a market that used to dump garbage in the creek. (Anna Valmero)

“El mayor beneficio del proyecto en el Estero de Paco fue crear un ambiente libre de inundación”, dice Miko Aliño, un activista involucrado en el trabajo de reubicación de familias. “Los residentes ya no deben preocuparse de evacuar sus casas o mantenerse en los pisos superiores durante las lluvias”.

Según la Comisión para la Recuperación del Río Pasig, 19 comunidades del Área Metropolitana de Manila están siguiendo el ejemplo del estero de Paco. La comisión dice que con esto y los nuevos esfuerzos que vendrán, los 48 tributarios de Pasig podrían limpiarse para 2019. Cientos, que tiene 37 años de edad, se siente optimista de poder ver un Pasig limpio durante su vida.

“Hace diez años, antes de la rehabilitación, yo pensaba que era imposible ver el cielo reflejado en las aguas del Estero” Dice. “Ahora el río no tiene basura flotante. Eso es una buena fuente de inspiración para continuar con el trabajo que comenzamos”.

Este artículo fue traducido a Español por Venezuela Sostenible. Traducido por Carlos Peláez. 

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Anna Valmero is a correspondent for Citiscope based in Manila.  Full bio

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