¿Los gobiernos responderán rápido a la Nueva Agenda Urbana?

A medida que Hábitat III se acerca a su final, las opiniones se encuentran divididas respecto a si el marco sobre ciudades sostenibles está ganando fuerza política.

Delegaciones del gobierno nacional toman parte en la sesión plenaria de Hábitat III, 17 de octubre. (Secretaría de Hábitat III)

QUITO, Ecuador: A pesar de la poca concurrencia de los jefes de estado, los organizadores y gobiernos expresaron la confianza en que la conferencia Hábitat III está sembrando las semillas para la implementación a largo plazo de la Nueva Agenda Urbana, la estrategia de urbanización para los próximos 20 años que se adoptará esta semana.

Únicamente, tres jefes de estado o gobiernos, los presidentes de Ecuador y Venezuela, y el primer ministro de Lesoto, vinieron a Quito para la tercera edición de la cumbre Hábitat. Esta es una cantidad significativamente menor a la inicial en cuanto a registros de alto nivel, de acuerdo a los informes publicados la semana pasada.

Ese número también es bajo en comparación con otras conferencias de las Naciones Unidas. El año pasado, por ejemplo, 25 líderes mundiales asistieron a la conferencia Sendai para la reducción de riesgo de desastres. Hace cuatro años, 79 asistieron a la conferencia sobre el desarrollo sostenible “Río+20”.

Y, a pesar de que las comparaciones directas pueden resultar engañosas, Hábitat III ciertamente ha visto una débil participación de alto nivel en comparación a algunas de las reuniones globales clave de los últimos años. 150 líderes reportados viajaron a París en diciembre para la conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático COP 21, mientras que 136 jefes de estado se encontraron en Nueva York para la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG) el año pasado, a pesar de que muchos de ellos estuvieron en el lugar para la inauguración de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Hábitat III es el cierre de una discusión internacional de dos años sin precedentes y un acuerdo que ha introducido lo que es ampliamente considerado como una nueva era en prioridades de desarrollo y la Nueva Agenda Urbana se ha anticipado brindando lineamientos respecto a la manera de implementar los SDG dentro de las ciudades. Sin embargo, las indicaciones iniciales respecto a la aceptación política del documento, y la rapidez con la que se pondrá en práctica, están divididas.

“La fuerza política está reflejada por quienes participan”, afirmó Felix Dodds, un experimentado analista de las Naciones Unidas. “Hay tres jefes de estado que asisten y dos líderes de las agencias de las Naciones Unidas” en Quito, esta semana, Helen Clark del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas y Joan Clos de UN-Hábitat, quien también cumple funciones como secretario general de la conferencia.

“Parece no haber ningún director de los bancos de desarrollo”, afirmó Dodds. “En comparación con los SDG, este no se considera un documento con mayores resultados”.

[Véase: Question of the Day: What are the biggest obstacles to implementing the New Urban Agenda?]

La semana pasada se informó ampliamente en los medios latinoamericanos que 11 jefes de estado estaban confirmados para asistir a los eventos de esta semana, citando al gobierno ecuatoriano. Eso iba a incluir al reciente ganador del premio nobel de la paz Juan Manuel Santos de Colombia y a la presidenta chilena Michelle Bachelet. En última instancia, varios cancelaron, a pesar de que las razones son poco claras.

Nacional frente a local

Los representantes de varios gobiernos nacionales minimizaron la importancia de la baja participación de los presidentes y primeros ministros en Quito, hicieron énfasis en que los ministerios y otros funcionarios más directamente involucrados en el tema de desarrollo urbano se encuentran aquí.

“Hay ministros en estos gobiernos a quienes les importa mucho. Esas son las personas que en realidad la van a implementar”, dijo a Citiscope la diplomática estadounidense Nancy Stetson. “No creo que debemos medir el nivel de compromiso con este documento fijándonos en si un jefe de estado viene o no”.

Alemania invirtió mucho durante la preparación de Hábitat III, tomando en cuenta que colaboró en el comité preparatorio para la conferencia, organizó varias reuniones y financió investigación profunda útil para la Nueva Agenda Urbana. Esta semana, también fue el primer país en anunciar un compromiso voluntario en el Plan de implementación de Quito, la plataforma oficial para certificar iniciativas que respalden los objetivos de la Nueva Agenda Urbana.

[Véase: Official commitments to New Urban Agenda off to a slow start]

Tania Roediger-Vorwerk del Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania también recomendó no fijarse demasiado en quién vino a Quito. La Nueva Agenda Urbana se implementará, afirmó, incluso si tales acciones no se llevan a cabo en nombre del acuerdo, simplemente porque el documento de 24 páginas trata una amplia gama de temas globales urgentes.

“Hay muchos campos políticos importantes”, dijo, “y temas como la movilidad, los refugiados, la vivienda y el cambio climático son apremiantes para la comunidad internacional y de cierta manera se encuentran incluidos en la Nueva Agenda Urbana”.

Alemania esperaba enviar dos ministros a Quito, sin embargo ambos cancelaron en el último minuto debido a obligaciones política internas. En su lugar, el alcalde de Berlín, Michael Müller, es el representante de la delegación del país, conformada por 120 personas.

De hecho, algunos están señalando a funcionarios locales, como Müller como actores más importantes al momento de poner en práctica los mandatos de la Nueva Agenda Urbana, al menos a corto plazo. “Lo que en realidad resulta importante es que las ciudades analicen sus propias formas de manejo y a los grupos dentro de las ciudades que pregunten ‘¿Estamos progresando o no?’”, afirmó Stetson.

En efecto, cientos de alcaldes se presentaron en Quito esta semana, el lugar en donde han enfatizado con regularidad su presteza y deseo de comenzar la implementación, a pesar de que también dijeron que solo podrían hacerlo si contaban con finanzas y autoridades adicionales.

[Véase: Mayors warn sustainable cities are impossible without their direct input]

A pesar de esto, los números fueron mucho menores al estimado de 1.000 alcaldes que asistieron a la Cumbre sobre el Cambio Climático para Líderes Locales realizada en el Paris City Hall, en diciembre, en los eventos paralelos de la COP 21. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, y el anterior alcalde de la Ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg, un enviado especial de las Naciones Unidas para las ciudades y el cambio climático, auspiciaron conjuntamente ese encuentro, pero ninguno vino a Hábitat III.

Hacia políticas urbanas

De cualquier manera, el Secretario General Joan Clos, quien también fue en su momento alcalde y representa un defensor del rol de las autoridades locales para la implementación de la Nueva Agenda Urbana, señaló a los gobiernos nacionales en términos de tomar la responsabilidad clave después de finalizar la participación en Quito.

[Véase: A Clos-up view on urbanization]

“En muchas partes del mundo, el gobierno central no tiene completa consciencia de su contribución en la falta de calidad de urbanización”, afirmó el día viernes. “Dentro del estado moderno, esto es algo muy peligroso, porque de hecho, el gobierno central tiene mucho que ver con la calidad urbana ya que establece las reglas del juego, el nivel de financiamiento de las autoridades locales, la política de seguridad, la política de educación”.

Una de las maneras en que los gobiernos centrales pueden colaborar con el proceso es mediante la adopción de políticas urbanas nacionales, una prioridad central para muchos de los líderes en Hábitat III. Mientras que las definiciones varían, en general tales políticas consisten en una sola ley o en una combinación de la legislación centrada en permitir, en lugar de impedir, la eficiente función de las áreas urbanas como un todo, como ciudades, en lugar de solo como barrios.

Esta semana, UN-Hábitat, Cities Alliance y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos anunciaron un programa conjunto para promover políticas urbanas nacionales alrededor del mundo mediante la generación de conocimiento y ayuda técnica. El objetivo del programa consiste en que la mitad de todos los países desarrollen tales políticas hasta el 2025. Si se cumple esa métrica, sería un legado significativo de Hábitat III.

No obstante, los defensores de las políticas urbanas resaltaron rápidamente que éstas no se deben imponer. “Los países se acercan a nosotros”, afirmó Jane Reid, la persona de contacto de UN-Hábitat para la iniciativa. “No queremos ir a los países y decirles ‘Deben hacer esto’. Podemos decirles la razón de su importancia, pero el país es el que debe acoger la política”.

[Véase: Nations share their urban stories ahead of Habitat III]

Un lugar en el que el proceso Hábitat III ha catalizado ese deseo es Israel. El año pasado, el país fue sede del primer foro urbano, y ahora dos miembros del comité urbano en el Knesset, el parlamento de Israel, se encuentran en las fases preliminares de la preparación de tal legislación, y se encuentran reuniendo ideas para su versión aquí en Quito.

“El potencial para una política urbana nacional en Israel es extenso, debido a que somos una población pequeña, pero en crecimiento, crecimiento más rápido que en occidente, y somos 90 por ciento urbanos”, declaró Tamar Zandberg, miembro del parlamento. Su colega Dov Khenin añadió: “El gobierno está tratando con una crisis de vivienda construyendo casas, pero la actitud solo es de una dimensión: Construyamos departamentos en todo el lugar. Carecen de pensamiento urbano”.

Monitorear el progreso

Se obtendrá un sentido más claro acerca de los números y el tipo de compromisos realizados por los gobiernos tanto locales como nacionales para la Nueva Agenda Urbana en las siguientes semanas cuando termine la conferencia el día jueves. Sin embargo, un problema principal que no se discutió en esta semana, y el cual no se tomará en cuenta por meses, es la manera en la que se monitoreará el progreso del cumplimiento de las aspiraciones de la Nueva Agenda Urbana

Por motivos complejos, ese problema se lo archivó al último minuto en las negociaciones que terminaron en septiembre. Este tema que quedó pendiente se lo retomará el siguiente año en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

[Véase: Proposal would kick Habitat III’s main sticking point to U.N. General Assembly]

Aun cuando esa discusión oficialmente inicie, Dodds, quien es un observador de las Naciones Unidas, alerta que el problema principal se avecina: La Nueva Agenda Urbana carece de metas sólidas. “Sin una meta que se comprometa a algo, no se puede tener ninguna medida para evaluar”.

Ya que la Nueva Agenda Urbana es un acuerdo voluntario y no vinculante, esta incluye algunos mecanismos de iniciativa que en el parlamento de la Naciones Unidas se conoce como “seguimiento y revisión”. La sección final insta a que el Secretario General de las Naciones Unidas prepare un reporte cuadrienal acerca de la implementación de la agenda. Este reporte se lo realizará con la coordinación de UN-Hábitat, la agencia especializada en urbanización de la Naciones Unidas.

[Véase: Can we actually agree on indicators to measure urban development?]

El primero de esos informes se espera para el 2018. Ese período de tiempo coincide con el noveno Foro Urbano Mundial y con la revisión anual de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Naciones Unidas, dicha revisión se enfocará en el objetivo 11, “ciudades y comunidades sostenibles” de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. A diferencia de la Nueva Agenda Urbana, ese objetivo incluye metas e indicadores, y los investigadores han hecho hincapié en docenas de otras metas de los ODS con una dimensión urbana.

Aún queda mucho en el aire acerca del primer balance en la Nueva Agenda Urbana. Antes de que sea posible implementarla, la primera pregunta que quedará archivada se refiere al propio futuro de Hábitat III de la Naciones Unidas, este se lo negociará en la Nueva Agenda Urbana durante meses en el verano.

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