Lejos de Hábitat III, académicos y activistas proponen una visión urbana alternativa

La semana pasada, se llevaron a cabo eventos coordinados con el objetivo de complementar, o incluso contrarrestar, la Nueva Agenda Urbana, la estrategia global sobre urbanización sustentable adoptada por los gobiernos nacionales.

El foro social denominado “Resistencia Hábitat III” atrajo a delegados de 100 organizaciones de 35 países que participaron en decenas de eventos en Quito. (Alianza Internacional de Habitantes)

QUITO, Ecuador- “Con la expansión de Quito, nos expulsan a las colinas, a la periferia. No queremos vivir en un simple suelo sin mejoras. Nos niegan nuestros derechos”, dijo Glenda Martínez, al describir el trato que reciben los habitantes de los asentamientos precarios en las afueras de la capital ecuatoriana.

Martínez dirige el cabildo de La Ferroviaria, un barrio que surgió cuando una empresa ferroviaria abandonó la construcción de un ferrocarril y la gente se ubicó en terrenos que carecían de agua corriente y electricidad. Al poco tiempo, los habitantes del barrio comenzaron a organizarse para solicitar los servicios al gobierno municipal.

“Los habitantes somos responsables del asfalto y de la electricidad. El gobierno nos obliga a pagar el 50 por ciento de las obras públicas, pero terminamos pagando más”, comentó Martínez a Citiscope. “Los problemas que tenemos no han sido resueltos. Hay algunas zonas donde falta alumbrado, porque son informales”.

Esta clase de frustración fue una de las facetas del foro social Resistencia Hábitat III, que la semana pasada reunió a ONG y movimientos sociales en la Universidad Central del Ecuador. El evento, que atrajo a delegados de 100 organizaciones de 35 países, se desarrolló al margen de la cumbre Hábitat III, la conferencia sobre urbanización de la ONU que se celebra cada 20 años y que reunió a decenas de miles de funcionarios gubernamentales y personalidades de otros sectores en Quito.

Por su parte, el foro Resistencia Hábitat III se llevó a cabo del 14 al 20 de octubre en la capital de Ecuador y en la ciudad portuaria de Guayaquil. Los organizadores propusieron más de 100 actividades, en las que los participantes debatieron, se organizaron y compartieron testimonios de sus luchas. El trabajo en red fue el elemento central.

[Véase: Alternative forums to offer urban visions outside of Habitat III]

Para Luis Bonilla, coordinador general de TECHO Internacional, un laboratorio de ideas chileno, el objetivo era profundizar el concepto de ciudades justas sobre la base de una misma interpretación de los derechos. Ese objetivo, dijo, está un poco alejado de la estrategia sobre ciudades sustentables para los próximos 20 años que adoptaron los líderes mundiales en Hábitat III: el documento denominado la Nueva Agenda Urbana.

Según Bonilla, entre la Nueva Agenda Urbana y las estrategias que proponen los movimientos sociales hay una “diferencia de visiones”.

Foco en los desalojos

Sin embargo, el foro de resistencia no se organizó únicamente con miras a la discusión y la protesta. Uno de sus principales eventos fue la 5ta Sesión del Tribunal Internacional de Desalojos, compuesto por expertos de Argentina, Italia, México y Zimbabue.

“Si seguimos luchando y otras organizaciones nos apoyan, podemos seguir presionando a los gobiernos para que se ocupen del tema en cada país. Ésta es una oportunidad para compartir experiencias y conocimiento y dar visibilidad a nuestro problema”

Horacio Avila
Movimiento Nacional de Personas en Situación de Calle, Argentina

En Quito, el tribunal analizó siete casos de desalojos de Brasil, la República Democrática del Congo, Ecuador, Francia, Israel/Palestina, Corea del Sur y Estados Unidos. Uno de ellos trató el tema de los desalojos en Monte Sinaí, un asentamiento ubicado en el noroeste de Guayaquil, donde en 2013 más de 400 familias fueron obligadas a abandonar sus hogares y a reubicarse en otras partes de la ciudad. Hoy, miles de familias están en riesgo porque carecen de derechos de propiedad, afirman sus defensores.

Otro de los casos analizados fue el de la ciudad brasileña de Belo Horizonte. Allí, más de 8.000 familias del barrio Izidora han sido desalojadas desde 2014 bajo amenaza de compañías inmobiliarias que quieren explotar comercialmente las tierras en las que viven. Por el momento, el proceso de expulsión quedó en suspenso debido a un recurso de apelación favorable a sus habitantes.

[Véase: After a painful eviction, Bangladesh slum dwellers start over with a 99-year lease]

Los jueces también formularon una serie de recomendaciones. Solicitaron la suspensión total de los desalojos, respeto por los derechos a la vivienda y a la tierra, y una profundización de la democracia en relación con la planificación y la administración del hábitat. Asimismo, hicieron un llamamiento a los países y a las Naciones Unidas para que “de manera urgente y adecuada” protejan a los abogados patrocinadores de las personas desalojadas, que afirman que han sido víctimas de acoso, persecución e, incluso, ejecuciones.

Si bien los jueces aún no han dado su veredicto final sobre los siete casos en análisis, se espera que pronto lo hagan. Luego, comunicarán sus conclusiones a los gobiernos locales y nacionales.

Otros ya están trabajando en el terreno y se han instalado en Quito para actuar en forma coordinada y abogar por la causa. Horacio Ávila viajó desde Buenos Aires hasta Quito para crear conciencia acerca de la situación de los sintecho entre los participantes del foro de resistencia, no entre los asistentes a Hábitat III.

“Es totalmente injusto lo que hacen los gobiernos con los más pobres”, señala Ávila, miembro del Movimiento Nacional de Personas en Situación de Calle de su país.”Si seguimos luchando y otras organizaciones nos apoyan, podemos seguir presionando a los gobiernos para que se ocupen del tema en cada país. Ésta es una oportunidad para compartir experiencias y conocimiento y dar visibilidad a nuestro problema”.

[Véase: La indigencia no es sólo falta de vivienda, es un fracaso en materia de derechos humanos]

El jueves, el foro emitió una declaración final en la que solicita que se fortalezcan las iniciativas como el Tribunal Internacional de Desalojos y otras estrategias formales dirigidas a promover la confluencia de los movimientos sociales en defensa de los territorios. También pone énfasis en la necesidad de defender los derechos humanos, los derechos al agua y a la vivienda, a la ciudad y a la “no ciudad”, así como la función social de la propiedad y la producción social del hábitat. Por último, el documento parece atacar la Nueva Agenda Urbana, dado que critica las agendas oficiales que promueven únicamente la urbanización y se olvidan de las zonas rurales y de sus habitantes.

“Alejada de las realidades sociales”

Otro foro paralelo se concentró más explícitamente en los eventos oficiales que estaban desarrollándose en otra parte de Quito la semana pasada. Las sesiones del seminario “Hacia un Hábitat 3 Alternativo” congregaron a académicos y movimientos sociales, incluidos 140 oradores de 32 países y 40 organizaciones. Estos grupos convergieron principalmente en la sede de Quito de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

Allí, los debates se centraron en el derecho a la ciudad, los diálogos con los gobiernos locales y los movimientos sociales, la vivienda y la “justicia espacial”. Los participantes dijeron que muchos de estos temas recibieron escasa atención en la conferencia oficial.

[Véase: El desafío que plantea el acceso a la tierra y la inclusión en la Nueva Agenda Urbana]

“Los temas debatidos en Hábitat III tienen raíces sociales, y hablar de ellos [podría significar] meterse en problemas. Tal vez es por eso que los evitan”, dijo Pedro Pírez, de la Universidad de Buenos Aires.

En un manifiesto crítico, los participantes del seminario “Hacia un Hábitat 3 Alternativo” advirtieron que el evento oficial no logró comprometer a los gobiernos a ninguna acción específica. Los participantes también manifestaron que no se sintieron representados por Hábitat III.

El texto, que consta de 10 partes, concluye que “el mundo se urbaniza, la ciudad se dispersa, la ciudadanía se atomiza”. Apunta, en particular, a la periferia de la ciudad, “donde se desarrolla la no-ciudad, la urbanización sin ciudad”.

El manifiesto advierte que si bien los más pobres son los que más necesitan de la ciudad, por lo general carecen de espacios y de interlocutores con quienes negociar. Los académicos que redactaron el documento describen la economía urbana como la principal fuente de acumulación de capital, al que vinculan con la especulación.

[Véase: Después de Hábitat III, ¿cuál será el próximo paso del movimiento urbano?]

El texto acusa a las organizaciones internacionales, tales como las Naciones Unidas, de concentrarse en las zonas urbanas en perjuicio de las rurales y de centrarse en la construcción de áreas urbanas mientras se olvidan de aquello en lo que muchas ciudades, en realidad, se convierten: áreas desconectadas y segregadas en las que, a menudo, puede impedirse el ejercicio de los derechos.

Si bien muchos de los que asistieron a estos eventos participaron en los preparativos de la cumbre oficial, dicen que se sintieron excluidos de las decisiones principales, incluso de aquellas relativas a los detalles finales de la Nueva Agenda Urbana, un documento que, en última instancia, fue negociado y decidido únicamente por los gobiernos nacionales. Ambos foros criticaron a la conferencia Hábitat III definiéndola como “cerrada”, “antidemocrática” y “alejada de las realidades sociales”.

La agrupación impulsora de un Hábitat 3 Alternativo ha venido delineando su trabajo por lo menos durante los últimos dos años. Ahora ha acordado ampliar su secretariado de cinco miembros y reunirse cada dos años para analizar la evolución de la urbanización. Asimismo, tiene previsto crear un observatorio para monitorear el cumplimiento por parte de los gobiernos nacionales de los compromisos que asumieron la semana pasada en Quito a través de la Nueva Agenda Urbana.

Este artículo fue traducido al español a través de un acuerdo entre Citiscope y el Observatorio Latino Americano (OLA) de The New School, una universidad en Nueva York. Puede suscribirse al newsletter quincenal con artículos destacados en español de OLA-Citiscope aquí. Subscribe to weekly updates in English here.

Citiscope es miembro del Proyecto de Periodismo de Hábitat III; más información aquí.

 

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Emilio Godoy

Emilio Godoy is a Mexico-based journalist who covers the environment, human rights and sustainable development. He has been a journalist since 1996 and has written for various media outlets in Mexico, Central America, Spain and Belgium. In 2012, he won the Journalistic Prize on Green Economy and Sustainable Development.