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Las naciones aprueban la estrategia global para crear ciudades sustentables culminando así un proceso de dos años

Tras la adopción de la Nueva Agenda Urbana por parte de 167 países, el debate ahora se centra en su aplicación.

20 de octubre. Participantes de Hábitat III celebran afuera de la sede principal de la conferencia realizada en Quito (Secretaría de Hábitat III)

QUITO, Ecuador - Casi 170 países aprobaron por unanimidad este jueves la estrategia de urbanización sustentable de las Naciones Unidas para los próximos 20 años, denominada Nueva Agenda Urbana, en la última jornada de Hábitat III, la reunión cumbre sobre el futuro de las ciudades que se celebró esta semana.

El documento, que fue negociado durante cuatro meses y concluido en septiembre, no sufrió cambios en Quito, lo cual infundió en la reunión de esta semana un clima alegre de celebración en lugar de un duro dramatismo político. La agenda constituye un marco global no vinculante, acordado el mes pasado por todos los 193 Estados miembros de la ONU.

[Véase: So, what’s new in the final draft New Urban Agenda?]

Ésta ha sido apenas la tercera vez en la historia que los líderes mundiales y los urbanistas se reunieron para hablar de las ciudades del mundo. El anfitrión oficial de la conferencia, el presidente ecuatoriano Rafael Correa, hizo especial hincapié en la activa participación de los países en desarrollo en Hábitat III al declarar que en la Nueva Agenda Urbana “por primera vez retumba la voz del Sur”. En referencia a la ubicación de su país sobre el ecuador, dijo: “El cambio ha nacido en el corazón del mundo”.

Más temprano ese mismo jueves, el Secretario General de Hábitat III, Joan Clos, les había recordado a los periodistas que la Nueva Agenda Urbana no es un tratado sino un conjunto de lineamientos que los gobiernos tienen, por ende, la responsabilidad de implementar.

Después de la firma formal del acuerdo por parte de los gobiernos nacionales, Clos llamó a las ciudades del mundo a adoptar la Nueva Agenda Urbana en el ámbito local a través de sus concejos municipales. Como ex alcalde de Barcelona, Clos dijo que era importante para las ciudades “difundir los principios de la Nueva Agenda Urbana”.

[Véase: A Clos-up view on urbanization]

En cuanto a la necesidad de implementar el acuerdo en todos los niveles de gobierno, señaló: “Ni el gobierno central ni el gobierno local pueden, por sí solos, abordar todos los problemas de la urbanización”.

Desde su posición privilegiada como alcalde de Quito, Mauricio Rodas aprovechó su intervención final para destacar una vez más el papel de las autoridades locales, cuyo pedido en la víspera de Hábitat III para tener estatus especial en la ONU no fue discutido por los Estados miembros durante las jornadas de la conferencia. Las sesiones se limitaron a presentar discursos en plenaria más que a propiciar un debate abierto.

“Debemos fortalecer el proceso local de descentralización y autonomía respetando plenamente la democracia”, dijo Rodas. “Necesitamos instrumentos de política pública y financiamiento para hacerlo de manera adecuada. Resulta fundamental que superemos los obstáculos que existen hoy en día para acceder a los fondos de desarrollo nacionales e internacionales”.

Sentimientos encontrados

La Nueva Agenda Urbana generó sentimientos encontrados aquí en Quito. El documento de 24 páginas ha sido elogiado por poner el foco en el papel fortalecido de los gobiernos locales a la cabeza del desarrollo urbano, en una visión progresiva de la equidad y los derechos, y en las perspectivas de la aplicación de principios sólidos de planeamiento urbano para crear ciudades que sean sustentables desde el punto de vista social, ambiental y financiero.

En particular, el período previo a la conferencia Hábitat III se destacó por concentrarse en reorientar las visiones de carácter nacional e internacional respecto de los procesos de urbanización como una herramienta positiva para alcanzar esos objetivos. Los preparativos a lo largo de dos años para la conferencia de esta semana también se caracterizaron por ser considerablemente abiertos, lo que -según los organizadores- permitió contar con una variedad “histórica” de aportes de los diversos grupos interesados y, al mismo tiempo, generar un número cuantioso de investigaciones y reflexiones nuevas sobre los modelos actuales y futuros de urbanización, así como recomendaciones sustanciales sobre las posibles respuestas.

[Véase: Question of the Day: What is the most innovative, transformational idea in the New Urban Agenda?]

Al mismo tiempo, el texto definitivo de la Nueva Agenda Urbana ha sido blanco de fuertes críticas por no incluir acciones específicas además de las pautas generales así como por su completa falta de indicadores o mecanismos para monitorear el avance hacia la implementación de su visión de largo plazo. Una de las cuestiones clave sobre la que no se tomó ninguna decisión en el proceso Hábitat III fue precisamente la de los mecanismos de revisión, un tema complejo y sumamente polémico que será tratado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el próximo año.

Tal vez lo más importante es que aquí esta semana hubo amplia preocupación por el hecho de que la agenda se vincula sólo en forma endeble con otros acuerdos fundamentales en materia de desarrollo alcanzados a fines del año pasado, en particular los Objetivos de Desarrollo Sustentable y el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Si bien la oportunidad de la Nueva Agenda Urbana radicaba en su capacidad para plantear una hoja de ruta clara para la aplicación de esos dos acuerdos en las ciudades, muchos consideran que el resultado final en ese sentido es irregular, por lo menos en esta etapa inicial.

[Véase: Question of the Day: What key issue is missing from the New Urban Agenda?]

Esto ha suscitado inquietud respecto del impulso político que la Nueva Agenda Urbana ha podido generar. Tanto los ODS como el Acuerdo de París han tenido una buena acogida de parte de los gobiernos nacionales y del sector privado, y todavía no está claro cómo la falta de una vinculación directa entre el acuerdo adoptado esta semana y los otros dos instrumentos afectará su aplicación. Por último, una cantidad relativamente reducida de personalidades políticas de alto nivel se hicieron presentes en Quito para participar de los eventos de esta semana, si bien en el transcurso de Hábitat III las discusiones políticas sobre urbanización fueron indiscutiblemente ricas.

Aprovechar el impulso

Sin duda, no faltó energía en las reuniones de Quito esta semana, y hay que hacer una distinción importante entre el texto de la Nueva Agenda Urbana y la discusión y movilización pública que fue central para el proceso Hábitat III.

Según los organizadores, unas 30.000 personas asistieron a la cumbre de cuatro días, de las cuales unas 10.000 provenían de otros países. Decenas de miles más recorrieron las calles de Quito para observar las expresiones de innovación urbana -desde casas de bambú hasta calles pintadas- que se instalaron en las calles y los parques de la ciudad cerca de la sede de la conferencia.

[Véase: Los Quito Papers: Una contraposición a la Nueva Agenda Urbana]

Eugénie Birch, una profesora de la Universidad de Pensilvania que dirigió una plataforma de incidencia de partes interesadas conocida con el nombre de General Assembly of Partners, quiere aprovechar el impulso.

“El quid de la cuestión ahora es capitalizar esa exuberancia que estuvo siempre presente aquí en la conferencia”, señaló. “Para comenzar la ardua tarea de implementación, nosotros, las partes interesadas, sabemos… que debemos actuar ahora. No podemos esperar”.

Y agregó: “Regresaremos a nuestros hogares equipados con el mensaje de [Secretario General de la ONU] Ban Ki-moon de que la batalla por el desarrollo sostenible se ganará o se perderá en las ciudades”.

Este artículo fue traducido al español a través de un acuerdo entre Citiscope y el Observatorio Latino Americano (OLA) de The New School, una universidad en Nueva York. Puede suscribirse al newsletter quincenal con artículos destacados en español de OLA-Citiscope aquí. Subscribe to weekly updates in English here.

Citiscope es miembro del Proyecto de Periodismo de Hábitat III; más información aquí.

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Gregory Scruggs

Gregory Scruggs is a senior correspondent for Citiscope.

Carey L. Biron

Carey is news editor for Citiscope.