Carmena, Colau: Madre e hija de la política española municipal

Ada Colau, Alcaldesa de Barcelona, y Manuela Carmena, Alcaldesa de Madrid, llegaron al poder el año pasado en medio de una ola de descontento popular, a causa de la crisis inmobiliaria y financiera en España.

Ada Colau, 16 October. (Habitat III Secretariat)

QUITO, Ecuador – Manuela Carmena, abogada de derechos humanos que llegó a ser jueza emérita, y Ada Colau, inspiradora activista en contra de la ejecución hipotecaria son como la madre y la hija de la fuerza política en los municípios españoles.

Ellas están a cargo de las ciudades más grandes de su país, Madrid y Barcelona. En los últimos cuatro años, la frustración cristalizada en lo que se conoce como el “M-15”, un movimiento anti-austeridad que se ha convertido en una fuerza potente en las urnas. Y durante el año pasado, ambas mujeres lideraron una ola de descontento popular por la crisis inmobiliaria-financiera de España en los ayuntamientos.

Carmena, de 72 años, abandonó su retiro a pedido de Ahora Madrid, un nuevo partido político basado en los principios de participación democrática.  Por su parte, Colau, de 42, defendió a las víctimas de la crisis española de ejecución hipotecaria; un esfuerzo que la catapultó a la cima del movimiento Barcelona en Comú, el mismo que se convirtió en partido político.

Juntas, las dos mujeres hacen un caso de gran importancia para la equidad urbana ya que han puesto en práctica “el derecho a la ciudad” en políticas que dan prioridad a los residentes sobre los turistas, reciben con los brazos abiertos a los refugiados, se esfuerzan por mantener vivienda asequible y protegen a los ciudadanos vulnerables de las fuerzas del mercado.

Al hablar esta semana en la Asamblea Mundial de Autoridades Locales, en la víspera de la conferencia Hábitat III de las Naciones Unidas, ellas también argumentaron que la paridad de género en el gobierno municipal — tanto entre los alcaldes como entre los concejales electos — es esencial. Los líderes mundiales se encuentran reunidos en Hábitat III para adoptar una nueva estrategia global enfocada en ciudades sostenibles, la Nueva Agenda Urbana.

El domingo anterior, Citiscope se reunió con Carmena en el marco del X Foro Iberoamericano de Gobiernos Locales en el refectorio del Convento de San Francisco en la ciudad de Quito.  Más tarde durante ese mismo día, Citiscope se reunió con Colau en la Casa de la Cultura Benjamín Carrión, luego de su discurso dirigido a 200 alcaldes y al Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon.

Estas entrevistas fueron conducidas en español; las mismas han sido editadas por longitud y claridad.


Ada Colau

 

Gregory Scruggs: Durante su mandato en Barcelona, ¿cuál sería un ejemplo de política pública o programa que refleje los principios de la Nueva Agenda Urbana?

Ada Colau: En la nueva agenda urbana, uno de los temas cruciales que se plantea, por ejemplo, es la lucha en contra de la desigualdad, y la garantía de los derechos sociales, y la igualdad de oportunidades para tener ciudades realmente justas y democráticas. ¿Eso qué quiere decir? ¿Cómo se traduce concretamente? Que no es suficiente con hacer planes de ayuda sociales, por ejemplo, subsidios; si no que realmente hay que trabajar para cambiar la estructura económica de la ciudad para permitir que efectivamente la riqueza que se genera en la ciudad sea redistribuida de la manera más equitativa posible en el conjunto de la ciudadanía.

Y por ponerle un ejemplo muy concreto, en Barcelona, humildemente con las competencias que tenemos, hemos, por ejemplo, hecho una fiscalidad progresista y progresiva, redistributiva: congelando los impuestos al 98% de la población, y al 2% de rentas más altas le hemos subido ligeramente los impuestos para redistribuir esa riqueza que se genera en la ciudad.  Pero eso no es suficiente, la fiscalidad y; además, teniendo en cuenta que tenemos una capacidad limitada en la fiscalidad porque en gran parte esta es decida por los estados. Que es una de las cosas que pedimos las ciudades: tener más poder en la fiscalidad porque eso nos permite después hacer políticas más justas.

Otro ejemplo, sería en la política de contratación de un ayuntamiento. El ayuntamiento en Barcelona significa el 5% del PIB de la ciudad, es decir, gestionamos más de 2500 millones de euros y eso significa trabajar con muchos proveedores, con muchas empresas de la ciudad. Entonces, nosotros estamos cambiando las clausulas sociales de esa contratación; estamos cambiando la política de contratación del ayuntamiento para promover. Primero, que los contratos de la ciudad no se concentren en pocas grandes empresas, que es lo que pasaba hasta ahora, y que se redistribuya a la pequeña y mediana empresa que, en realidad, son el tejido económico y mayoritario de la ciudad pero que estaba discriminado.

Luego, también les decimos a las empresas que trabajaremos con aquellas que respeten los convenios laborales, que tengan políticas medio-ambientales sostenibles, que tengan políticas de conciliación con perspectiva de género.  Por lo tanto, utilizamos la política de contratación de forma positiva para promover buenas prácticas en el tejido económico de la ciudad.

¿Usted cree que el gobierno nacional español está listo para implementar la Nueva Agenda Urbana? ¿Cuáles serían los beneficios para la implementación?

Lamentablemente, el estado español ha tenido una fase regresiva en los últimos años. No solo no ha confiado en las ciudades, sino que ha tenido una deriva re-centralizadora. Por ejemplo, ha hecho una ley muy concreta que hace que una ciudad como Barcelona que, tiene un superávit, no pueda hacer contratación pública de maestros o de trabajadores sociales por las políticas de austeridad impuestas por el gobierno central.  Eso no tiene sentido en una ciudad que tiene superávit y, de hecho, nosotros hemos decretado que la sanidad y la educación son servicios básicos y estamos haciendo nuevas contrataciones.

En principio, el gobierno nacional va a adoptar este documento.

Claro.

¿Eso va a cambiar algo?

Sí, hombre desde luego. Mira, todos sabemos — y quienes venimos de movimientos ciudadanos de derechos humanos lo sabemos todavía más — que todos los derechos y todas las conquistas que se hacen en todos los ámbitos han sido siempre conquistas fruto de la movilización ciudadana.  Y, por lo tanto, con esa experiencia histórica, sabemos que las cosas no caen del cielo; si no que hay que trabajar por ellas.  Es posible que ahora el estado español sea reacio a la aplicación e implementación de esta agenda urbana y a contar con las ciudades; nosotras las seguiremos proponiendo de forma propositiva, pero también trabajaremos en red para hacer incidencia al Estado y también a la Unión Europea. Para que la Unión Europea le diga al Estado que tiene que trabajar con las ciudades porque tiene un compromiso con esa agenda urbana.

¿Qué lección pueden aprender otras ciudades de Barcelona?

No le daría lecciones a nadie… de hecho, todas tenemos mucho que aprender las unas de las otras. Pero estaremos encantadas de compartir muchas de las experiencias innovadoras que estamos haciendo en materia de vivienda y de recuperación del espacio público. Por ejemplo, ahora en Barcelona tenemos una sobreocupación del espacio público por parte de los coches.  Más de la mitad de la población se desplaza a pie y, sin embargo, los coches ocupan el 60% del espacio público, eso es claramente una causa de injusticia espacial que hay que rectificar y, además genera contaminación. Por lo tanto, estamos trabajando por recuperar ese espacio público con la implementación de un proyecto piloto que se llama “súper islas”. Que consiste en pacificar las calles y recuperarlas para el uso ciudadano. Esta es una prueba piloto que ha empezado con mucho interés y que requiere necesariamente de la participación ciudadana para que tenga éxito.

También, estamos trabajando para una operadora energética, porque las ciudades necesitan tener autonomía y soberanía energética para poder pensarse en el futuro.  Estamos apostando claramente por las energías renovables, y queremos garantizar que haya un operador público que garantice el acceso a la energía limpia y sostenible.  Ahora mismo, tenemos una energía privatizada por un oligopolio que, en muy pocas manos, está concentrando enormes beneficios y está causando miles de cortes de electricidad a la población más vulnerable — causando pobreza energética.  Entonces, para hacer frente a la pobreza energética y para hacer frente a una energía más limpia, más sostenible y más económica; impulsamos un operador energético.


Manuela Carmena

 

Manuela Carmena, 16 October. (Habitat III Secretariat)

Gregory Scruggs: De su administración, ¿cuál sería un ejemplo de política pública o programa que refleje los principios de la Nueva Agenda Urbana?

Manuela Carmena: Yo citaría al programa MAD-RE — la primera sílaba viene de “Madrid”, MAD; y luego RE de madre. Es un programa para rehabilitar de forma completa todas las casas que no están en buenas condiciones en Madrid. Fundamentalmente, en barrios que tienen cierta vulnerabilidad. Se trata de hacer una rehabilitación energética para evitar que se pierda la energía eléctrica. Pero al mismo tiempo, también procura hacer una rehabilitación de viabilidad: poner ascensores para hacer más viables las propias viviendas. Es un programa muy importante que afecta a muchas de las viviendas que creemos que no están en buenas condiciones.

¿Cuál es el mayor desafío para implementar con éxito la Nueva Agenda Urbana?

Yo creo que sobre todo la gobernanza.  Es necesario que haya gobiernos que sean efectivamente descentralizados pero que sean transparentes; que tengan participación ciudadana; y que no tengan ningún tipo de corrupción.  Nosotros, en este momento, hemos establecido un mecanismo anticorrupción. Nos parece importante que todos establezcan instituciones para detectar la corrupción. No sólo por el hecho de impedirla y castigarla, puesto que eso lo hacen los tribunales; si no, sobre todo, para analizar en qué circunstancias se produce la corrupción y así evitarla.

En su experiencia, ¿el gobierno nacional es un aliado o un obstáculo a la implementación?

Bueno, el gobierno nacional a veces se olvida mucho de los problemas concretos. Y no es que sea un obstáculo, pero su manera de trabajar está más relacionada con estructuras políticas partidarias que hacen que se desatiendan los intereses de los ciudadanos.

¿Existe la legislación nacional necesaria para facilitar el trabajo de los gobiernos locales en la implementación de esta agenda?

Nosotros tenemos una buena legislación que permite trabajar en muchas áreas. Quizás sería necesario revisarla y trabajar también en otras áreas. Por ejemplo, hay un tema que a mí me parece muy importante que es el derecho al asilo.  El derecho al asilo es una competencia estatal.  Sin embargo, nosotros pensamos que debería delegarse en los municipios, porque somos nosotros quienes atendemos a las personas refugiadas, a las personas que buscan asilo. El poner en marcha toda la burocracia requerida por los estados, a través de oficinas descentralizadas, hace que se les atienda peor.  Esto es un ejemplo de lo necesaria que es la descentralización.  Nosotros podemos incluir a los ciudadanos madrileños que, a nuestro parecer, deban tener ese estatus; pero no lo podemos hacer en el caso de los refugiados o de las personas que buscan el asilo.  Y eso debería resolverse.

Uno de los legados de Hábitat III es la red de conexiones entre todas las ciudades del mundo.  ¿Cree que otras ciudades pueden aprender de la experiencia de Madrid?

Sin duda, al igual que Madrid puede aprender de otras ciudades.  Me ha parecido muy interesante aprender de París — sobre el sistema de viviendas a disposición de las personas más vulnerables.  En España tenemos pocas viviendas porque el sistema es de propiedad y no de alquiler; pero me pareció muy interesante como lo tienen establecido en París.

Traducción por Angélica Tutasi.

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