Se consigue consenso en la ronda final de negociaciones para redactar el documento borrador de la Nueva Agenda Urbana

‘Todas las agrupaciones han hecho renunciamientos, dando muestras de gran flexibilidad’, dijo un diplomático. ‘Estaban animados por la idea de ir a Quito con un documento consensuado que realmente pueda ser llevado a la práctica.’

Los participantes de las negociaciones finales celebran alcanzar un consenso con respecto al documento borrador de la Nueva Agenda Urbana en altas horas de la noche del sábado en la sede de la ONU. (Greg Scruggs)

NACIONES UNIDAS – Luego de 38 horas de negociaciones ininterrumpidas, finalmente en la noche del sábado los diplomáticos llegaron a un acuerdo en cuanto a la nueva estrategia global sobre urbanización sostenible, denominada Nueva Agenda Urbana. Con el nuevo consenso — que se presentaba elusivo, y alcanzado solo después de haber extendido las negociaciones por un día más  — es probable que se apruebe el documento el mes próximo en la cumbre Hábitat III en Quito, Ecuador.

Trabajando sin pausa desde la mañana del viernes hasta la noche del sábado, la maratónica sesión a puertas cerradas culminó con el logro de un avance significativo en torno a dos temáticas claves que tenían estancadas las negociaciones por meses, así como la resolución de cuestiones conexas que amenazaban echar por tierra el progreso conseguido hacia un acuerdo.

Pero cuando con las negociaciones finales se llega a un acuerdo a las 21:15 horas, los diplomáticos pudieron dar un suspiro de alivio, convencidos de que es esperable que los jefes de estado y ministros suscribirán el documento de 23 páginas el mes próximo. El nuevo borrador de la Nueva Agenda Urbana deberá ser publicado esta semana; véase los anteriores borradores aquí.

“Esto representa un mojón para lo que estamos intentando alcanzar en términos de multilateralismo”, expresó en medio de aplausos Esteban Cadena, uno de los delegados de Ecuador, a los pocos agotados que quedaban luego de un día y medio encerrados en el sótano de la sede de la ONU.  Jonathan Viera, otro delegado compatriota, agregó: “Hemos estado compartiendo tiempo con gente de diferentes países e idiomas pero que viven una misma pasión”.

La delegación ecuatoriana tenía motivos para sentirse especialmente aliviada. Este país será sede de la conferencia el mes que viene, y el acuerdo alcanzado el sábado aumenta las chances de que la conferencia sea percibida como un éxito político.

[Véase: Para la Nueva Agenda Urbana es ahora o nunca]

“La regla de oro es siempre conseguir el consenso”, el delegado de Senegal Mamadou Mbodj declaró a Citiscope luego que fuera anunciado el acuerdo final y las delegaciones se dispusieran a hacer una última revisión al documento para verificar la ortografía, gramática, sintaxis y puntuación. “Como integrante del comité preparatorio de Hábitat III, estoy satisfecho con el resultado. Han sido dos años de mucho esfuerzo”.

Alguien tiene que ceder

El mayor logro se produjo en la media tarde del sábado, al aprobarse un nuevo párrafo en la polémica sección de la Nueva Agenda Urbana de “seguimiento y revisión”. Por meses en lo atinente a esa última parte del documento, no se llegaba a un acuerdo sobre el papel que deberá tener ONU-Hábitat, la principal agencia de las Naciones Unidas en temas de urbanización. El bloque G77 de países en desarrollo quería que la agencia con base en Nairobi tuviera la responsabilidad primaria en la implementación de la Nueva Agenda Urbana, mientras que los países donantes industrializados se resistían a esto.

Parecía una cuestión insuperable, que no logró aparentes avances por cuatro meses, hasta la resolución de este fin de semana. Un diplomático latinoamericano, habiendo sido retirado de la agenda de Hábitat III y luego restituido la semana pasada, comentó a Citiscope al comienzo de esta última ronda de negociaciones que su percepción era que nada había cambiado. “Es igual que hace cuatro rondas”, dijo, citando a continuación el título de una película: “Alguien tiene que ceder”.

[Véase: Propuesta patearía el principal punto de conflicto de Hábitat III a la cancha de la Asamblea General de la ONU]

Finalmente alguien cedió, y se lanzó una nueva propuesta de “evaluación independiente con base empírica de ONU-Hábitat”, conducida por el secretario general de la ONU y presentada en la 71ª sesión de la Asamblea General de la ONU, la cual comienza esta semana y termina en setiembre de 2017. “La evaluación concluirá con un informe que contenga recomendaciones acerca de cómo podría mejorar ONU-Hábitat en eficacia, eficiencia, control y supervisión”, reza el acuerdo.

La evaluación deberá asimismo aportar los insumos que conducirán a una “reunión de alto nivel de la Asamblea General”, también durante la 71ª sesión, “para discutir la efectiva implementación de la Nueva Agenda Urbana y el posicionamiento de la ONU-Hábitat al respecto”. No obstante, será recién durante la 72ª sesión que la Asamblea General considerará “medidas a tomar”. A tal decisión es probable que se arribe a fines del 2017, desde un organismo de la Asamblea General conocido como Segundo Comité, el cual lleva a cabo sesiones anuales acerca de ONU-Hábitat.

Según una fuente al interior de la oficina del presidente de la Asamblea General, sería ideal que el informe estuviera listo para abril-mayo, para la reunión de alto nivel en junio-julio.

El acuerdo final supuso una concesión hecha por el G77, abandonando su insistencia para alcanzar un pasaje: “ampliando y reforzando las atribuciones” de ONU-Hábitat. El texto quedó finalmente en: “con miras al fortalecimiento de la efectividad de ONU-Hábitat”. El bloque de naciones en desarrollo también transó acerca de si la agencia debería ejercer un papel decisivo en la implementación de la estrategia del Hábitat III; el texto definitivo expresa solamente que la agencia sirve como “un referente central sobre urbanización sostenible y asentamientos humanos” en el sistema ONU.

[Véase: Ciudades de la ONU? Presunta propuesta cobra impulso]

A su vez, los países desarrollados perdieron la pelea por mantener el futuro de ONU-Hábitat totalmente fuera del debate. Con la concesión, aceptaron el argumento de que las conferencias Hábitat, que se llevan a cabo cada 20 años, están entrelazadas con la historia de la agencia, la cual nació  a partir del Hábitat I en 1976, y recibió su cometido actual en el Hábitat II en 1996.

La evaluación independiente deberá atender importantes temas controversiales, incluyendo la estructura de gobierno de ONU-Hábitat, y su capacidad financiera. Se oyó a un diplomático latinoamericano calificar la aceptación de último momento de la propuesta de evaluación independiente el sábado como un cambio “radical” en comparación a como había sido recibida el viernes. “Fue como el día y la noche”, dijo.

´Proyección a 20 años´

Pero si el acuerdo en cuanto al futuro de ONU-Hábitat fue el momento culminante, todavía faltaba el desenlace final. Se necesitaron siete horas más después de lograr este objetivo crucial antes de que se golpeara el martillo para levantar la sesión.

Entre las cuestiones polémicas estaban una variedad de puntos complejos pero marginalmente relacionados — responsabilidades comunes pero diferenciadas (RCPD), el derecho al desarrollo, ayuda oficial al desarrollo (AOD), sanciones económicas unilaterales y territorios bajo ocupación. Estas temáticas refieren a diferencias geopolíticas de larga data entre el G77 y los países desarrollados, y tienden a surgir en cualquier negociación de la ONU, sea cual sea el tópico a tratar. Pero también suponen luchas de poder históricas que deben ser resueltas, sin importar cuánto tiempo insuman o cuán doloroso sea el proceso.

Confirmado por diversas fuentes, el acuerdo final conservó la referencia a la RCPD aunque quitó toda alusión a la AOD y eliminó un fondo propuesto para la promoción del desarrollo urbano sostenible en los países pobres. Según múltiples fuentes, se mantienen en el texto las menciones al derecho al desarrollo, a las sanciones económicas unilaterales y a los territorios bajo ocupación extranjera. La versión final podría estar disponible esta semana.

[Véase: La Nueva Agenda Urbana se pagara por si misma]

Mientras tanto, la maratón diplomática de 38 horas — agravada por el ambiente claustrofóbico de las salas de conferencias en una Nueva York azotada por una ola de calor hacia el final del verano — tuvo sus altibajos. El viernes por la noche, un diplomático describió el estado de ánimo como “bipolar”, con ciertas cuestiones que generaron tensiones antes que los facilitadores calmaran y destrabaran la situación.

Fuentes internas señalaron que Bielorrusia presentó una fuerte defensa de su propuesta de incluir lenguaje “pro-familia”, hasta el punto de amenazar con implosionar un acuerdo anunciado sobre “el derecho a la ciudad”, el otro gran polémico ítem. A su vez, la Unión Europea utilizó considerable capital político para mantener la salvedad “sin importar su situación migratoria” en una sección acerca de los refugiados y migrantes — una temática cada vez más candente, objeto de una importante conferencia de un día este mes.

[Véase: Se alcanzó un consenso histórico sobre “el derecho a la ciudad” en la Nueva Agenda Urbana]

Pero de acuerdo a ciertas fuentes, alrededor de las 3:30 de la mañana del sábado se produjo un cambio en el ánimo general, retomando el espíritu de progresar. “Todas las agrupaciones han hecho renunciamientos, dando muestras de gran flexibilidad”, dijo Mbodj. “Estaban animados por la idea de ir a Quito con un documento consensuado que realmente pueda ser llevado a la práctica.”

Algo clave para conseguir el éxito, según Viera de Ecuador, fue compartir una visión a largo plazo. “Tenemos una perspectiva a 20 años”, le dijo a Citiscope, entusiasmado ante la posibilidad de poner sobre la mesa “nuevos conceptos” — tales como el derecho a la ciudad, un tema clave para el país sede.

Para Dámaso Luna Corona de México, una de las dos figuras que dirigieron las negociaciones, lo que guió su estrategia fue la percepción de que “las bases del documento ya estaban resueltas”, lo que quiere decir que el meollo del debate sobre urbanización de la Nueva Agenda Urbana no estaba en discusión. Mas bien, le dijo a Citiscope, los puntos de conflicto eran “elementos políticos cortoplacistas”.

Un diplomático norteamericano coincidió. “[El documento] toca algunas cuestiones muy importantes que están aconteciendo en materia de urbanización”, la fuente, que prefirió mantener el anonimato, comentó a Citiscope. También elogió “la profesionalidad que caracterizó a la diplomacia” en esta ronda final de negociaciones, y destaco a Canadá, Colombia, Singapur y Tailandia.

No obstante, los verdaderos impactos de lo acordado en Nueva York deberán ser comprendidas en toda su magnitud. Luna Corona solicitó más tiempo cuando se le pidió una  primera impresión. Transitando por los pasillos y estirando los brazos, suplicó “Estoy muerto”.

Translated by Stephanie Wildes

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