¿Adónde apunta la Nueva Agenda Urbana al localizar la acción climática?

Sus defensores elogian la guía de la estrategia de Hábitat III sobre planes locales de acción climática, resiliencia, eficiencia energética, transporte sustentable y alimentación urbana, entre otros temas. Sin embargo, no ofrece la hoja de ruta.

Un hombre navega en medio de una inundación en Chiang Mai, Tailandia, en 2011. El borrador de la Nueva Agenda Urbana se considera categórico acerca de construir resiliencia urbana de cara al cambio climático. (501room/Shutterstock)

NACIONES UNIDAS — A un año de los acuerdos fundamentales a nivel mundial para hacer frente a los urgentes desafíos en materia de desarrollo y a la amenaza del cambio climático, la Asamblea General de la ONU se reunió la semana pasada con espíritu festivo.

A medida que el eje de las conversaciones pasa de la negociación a la aplicación, los expertos y funcionarios de la ONU están reconociendo el papel vital que desempeñan las ciudades en llevar adelante las agendas propuestas. Sin embargo, los líderes mundiales no le otorgaron el reconocimiento esperado a la próxima reunión cumbre de la ONU, Hábitat III, que tratará en forma directa el rol de los gobiernos locales en la escena mundial.

El pasado 20 de septiembre, los jefes de Estado conmemoraron el primer aniversario de la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS), que tienen por finalidad erradicar la pobreza y mejorar la calidad de vida en todo el mundo para 2030. Al día siguiente, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, organizó un evento con el fin de acelerar el proceso de ratificación del Acuerdo de París sobre cambio climático. Juntos, estos acuerdos constituyen los dos grandes pilares de la agenda social y económica de la ONU, y así será durante los próximos 15 años.

“Lo que una vez parecía imposible ahora es inevitable”, dijo Ban a propósito del acuerdo sobre cambio climático, que es muy probable que entre en vigor antes de fin de año.

Se requiere que al menos 55 países que representen el 55 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero ratifiquen el acuerdo para pasar ese umbral. Con el anuncio realizado este mes sobre que China y los Estados Unidos -dos de los cuatro emisores más grandes del planeta, junto con Rusia y la Unión Europea- ratificarían el Acuerdo de París, se ha ido ganando suficiente impulso para que se cumpla uno de los logros diplomáticos más representativos de Ban. El 21 de septiembre, otros 20 países expresaron formalmente que ratificarían el acuerdo.

Los ODS, que se encuentran codificados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sustentable, también están generando una tracción política considerable a medida que los gobiernos nacionales modifican sus acciones a fin de cumplir con los 17 objetivos y las 169 metas del marco. “Más de 50 países han integrado los ODS en el corazón de sus estrategias nacionales de desarrollo, lo que indica que existe un impulso real para la Agenda 2030”, declaró David Nabarro, asesor especial de la ONU para la Agenda de Desarrollo Sustentable 2030.

[Véase: Cities turn to implementing the Sustainable Development Goals]

Los analistas señalan cada vez más que estos dos acuerdos fundacionales, que definirán la política de la ONU durante, al menos, los próximos 15 años, se potencian entre sí. En ocasión de la Asamblea General, el Instituto de Recursos Mundiales, un laboratorio de ideas con sede en Washington, emitió un informe que analiza las convergencias.

Nabarro coincide, y esta semana apuntó a la función que cumplen las ciudades y los gobiernos locales en garantizar el éxito. “Las ciudades y los gobiernos locales, así como las entidades del sector privado que invierten a nivel subnacional, se están uniendo para diseñar y ampliar soluciones concretas para el cambio climático y el desarrollo sustentable”, afirmó en una reunión del Centro de Acción Climática Subnacional, una iniciativa creada el año pasado.

“Estamos observando que las ciudades, los Estados y los gobiernos regionales son los lugares clave para generar la agenda transformadora que se necesita con tanta urgencia para hacer frente al cambio climático y lograr un desarrollo sustentable”, expresó.

A la luz de estos acuerdos, Nabarro dijo que hay “un nuevo movimiento para la acción subnacional. Una acción innovadora, audaz, medible y que vaya más allá de las fronteras económicas, políticas y sociales”.

[Véase: Cities shut out of U.N.’s first SDGs review, advocates say]

El mes que viene, la ONU tratará el tema del rol de los gobiernos subnacionales de cara a la conferencia Hábitat III, a celebrarse en Quito, Ecuador. En dicha reunión cumbre, que tiene lugar sólo una vez cada dos décadas, se aprobará la Nueva Agenda Urbana, cuyos defensores la han denominado la hoja de ruta para la “localización” de los ODS y del Acuerdo de París.

‘Un potencial inmenso’

Observadores atentos de la política sobre cambio climático adhieren con cautela a las disposiciones de la Nueva Agenda Urbana acerca de este tema. Discrepan sobre su grado de vinculación con el Acuerdo de París y se muestran ambiguos sobre ciertos aspectos específicos del documento, sobre todo en relación con la aplicación. (La Nueva Agenda Urbana fue ultimada después de las negociaciones maratónicas de principios de este mes; su versión final está disponible aquí).

“Al considerar el Acuerdo de París como uno de sus antecedentes y citar su objetivo de largo plazo, la Nueva Agenda Urbana reconoce el desafío climático que existe en las ciudades y coloca la acción climática en el centro de las políticas urbanas a nivel nacional y local… y eso es positivo”, dijo Mark Watts, director ejecutivo del Grupo de Liderazgo Climático de Ciudades C40.

[Véase: Habitat III must make climate change a top priority].

Benoit Lefevre, del Centro Ross para Ciudades Sustentables del Instituto de Recursos Mundiales, se mostró menos entusiasta. “La relación entre la Nueva Agenda Urbana y el Acuerdo de París no es tan explícita”, agregó, y señaló que no se hizo referencia a los compromisos de los países de reducción voluntaria de emisiones de gases efecto invernadero ni a la plataforma oficial para los compromisos asumidos a nivel subnacional, la Agenda de Acción Lima-París.

Lefevre también llamó la atención sobre las escasas menciones explícitas que se incluyen en el texto. El Acuerdo de París se nombra sólo dos veces en la Nueva Agenda Urbana, mientras que los ODS se mencionan 11 veces. Sin embargo, el cambio climático se menciona 13 veces.

No obstante, Lefevre consideró que los términos empleados para hacer referencia al cambio climático en la Nueva Agenda Urbana constituyen “una gran oportunidad” y encierran un “potencial inmenso”. Elogió una mención específica a la meta de 1,5 grados Celsius que se consigna en el Acuerdo de París y dijo que, en su opinión, el espíritu general de la Nueva Agenda Urbana podría respaldar la acción climática a nivel nacional.

“Los gobiernos nacionales deberían ‘tener en cuenta’, ‘considerar’, ‘integrar’ a los gobiernos locales a la hora de diseñar sus estrategias nacionales”, señaló Lefevre citando las palabras elegidas para la Nueva Agenda Urbana. “Ése es un vínculo clave, muy significativo para las NDC”, agregó, en referencia a la sigla en inglés de las “contribuciones determinadas a nivel nacional”, que conforman el núcleo de las promesas de los gobiernos relativas al clima.

Watts explicó que aspiraba a encontrar una idea más detallada de cómo deberían ser la apariencia y el funcionamiento de las ciudades en una era de cambio climático. “Si bien la visión de la ciudad resiliente y con bajas emisiones de carbono no es tan fuerte como hubiera deseado el C40 -sobre todo, las conexiones entre la acción climática, la equidad y la prosperidad son muy débiles-, hay muchos párrafos útiles relacionados con la acción climática en la versión final”, dijo.

[Véase: How to globalize the sustainable city]

Watts citó en particular las expresiones relativas a los planes de acción climática locales, la adaptación y la resiliencia urbana, la eficiencia energética, el transporte sutentable, la alimentación urbana y más.

Aplicación confusa

Sin embargo, la puesta en práctica de la Nueva Agenda Urbana, un acuerdo no vinculante, sigue siendo una cuestión de elección. “No tenemos asegurado que se aplicará ni que respaldará los objetivos, las metas y las acciones que se acordaron en virtud de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático”, advirtió Lefevre.

Watts se hizo eco de este punto. “En cuanto al financiamiento de los gobiernos locales, el Párrafo 143 es un claro compromiso para que las ciudades tengan acceso a fondos internacionales destinados a la cuestión climática”, dijo. “Pero ¿cómo llegar hasta allí? Necesitamos elaborar una hoja de ruta sólida con las naciones para hacer de este compromiso, y de otros, una realidad”.

[Véase: COP 21 must encourage climate funding to reach the local level]

Es de esperar que los detalles sobre cómo instrumentar la Nueva Agenda Urbana insuman la mayor parte del debate durante la conferencia Hábitat III. Los países, las ciudades, las instituciones multilaterales, las corporaciones, las universidades y las ONG ya han sido invitadas a manifestar su compromiso con anterioridad a la conferencia a través del portal de Internet llamado “Quito Implementation Plan”. En el lugar de la conferencia, se instalará un teatro dedicado a la plataforma “Urban Stage”, donde estos compromisos se anunciarán públicamente.

Lefevre agregó: “En Quito esperamos contar con compromisos claros y concretos de algunos países sobre lo que planean hacer, cómo integrarán las ciudades a su plan nacional, cómo trabajarán para alinear las iniciativas nacionales con los esfuerzos locales para asegurar que se produzca la transición a un bajo nivel de emisiones de carbono”.

Como especialista sobre América Latina, Lefevre asignó un puntaje alto a Chile, Colombia y México en este sentido. (Se espera la asistencia de la presidente de Chile, Michelle Bachelet, a Hábitat III). “Los países más proactivos y progresistas que realmente quieren comprometerse con la agenda de cambio climático están dirigiendo su atención a las ciudades e involucrando a los gobiernos municipales para decidir la mejor manera de convertir esas metas nacionales que afectan a toda la economía en una realidad”, dijo Lefevre.

[Véase: We’re entering a ‘new era’ for cities and science]

Sin embargo, si bien los debates de fines de septiembre sobre los ODS y la acción climática continuaron la tendencia de prestarle más atención al rol fundamental que cumplen las ciudades en esta acción concertada, apenas se mencionó a Hábitat III. Incluso el representante del país anfitrión, el Ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Guillaume Long, mencionó el evento tan sólo una vez al final de su encendido discurso de 20 minutos ante la Asamblea General de la ONU.

No obstante, aunque la Nueva Agenda Urbana no esté todavía bajo el radar de los gobiernos nacionales, los defensores de un papel cada vez más protagónico para las ciudades siguen decididos. “Hábitat III no es sólo la Nueva Agenda Urbana”, dijo Watts. “El liderazgo de los alcaldes para generar un desarrollo urbano sustentable será presentado en la vidriera de Quito por parte del C40 y otros grupos de interés urbanos. Esto debería hacer que los gobiernos nacionales sean más conscientes de lo que los alcaldes ya están logrando en el terreno”.

Este artículo fue traducido al español a través de un acuerdo entre Citiscope y el Observatorio Latino Americano (OLA) de The New School, una universidad en Nueva York. Puede suscribirse al newsletter quincenal con artículos destacados en español de OLA-Citiscope aquí. Subscribe to weekly updates in English here.

Citiscope es miembro del Proyecto de Periodismo de Hábitat III; más información aquí.

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