Con demoras por el terremoto, Ecuador avanza sobre las prioridades urbanas nacionales para Hábitat III

El país anfitrión se centrará en la exclusión social y la especulación sobre el uso del suelo, la proliferación del mercado informal de tierras, la segregación espacial, la desigualdad en el acceso a los servicios, y la presión sobre las áreas naturales.

Una bandera flamea en la cima del cerro Santa Ana en Guayaquil, Ecuador. (Jess Kraft/Shutterstock)

Muchas cosas pueden salir mal cuando un país recibe al mundo entero, tal como lo demuestran los incidentes ocurridos recientemente. Río de Janeiro está lidiando con un brote del virus del Zika en vísperas de los Juegos Olímpicos de Verano. El año pasado, París fue víctima de un ataque terrorista precisamente unas semanas antes de que la ciudad acogiera la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Y, en octubre, todas las miradas estarán puestas en Quito, Ecuador, en ocasión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sustentable, o Habitat III. El pequeño país andino ya ha sufrido los embates de dos desastres naturales desde que se propuso como sede de la reunión cumbre, para la cual se prevé que llegarán a la capital ecuatoriana aproximadamente 30.000 personas.

El año pasado, el volcán Cotopaxi, dormido desde hacía mucho tiempo, se despertó y comenzó a expulsar material volcánico y a generar preocupación en caso de que una erupción pudiese alterar el tránsito aéreo o bien cubrir la ciudad de Quito con una fina capa de cenizas. En abril, un terremoto de magnitud 7,8 azotó la región costera de Ecuador a aproximadamente 179 kilómetros (110 millas) de Quito. Si bien la ciudad capital no se vio mayormente afectada, varias comunidades aisladas de la costa quedaron destruidas y al menos 661 personas perdieron la vida.

[Véase: After quake, Quito says it will serve as model of urban resilience at Habitat III]

El presidente Rafael Correa declaró el estado de emergencia y confirmó que los costos de reconstrucción ascenderían a varios miles de millones de dólares. Poco después, anunció una serie de medidas económicas que incluyen el aumento del IVA, la confiscación de salarios estatales por una única vez, y un nuevo impuesto a la riqueza que se aplicará a los millonarios.

Con una caída del precio mundial del petróleo, la economía ecuatoriana ya venía sufriendo aun antes de que el terremoto asestara su golpe. El mes pasado, el Banco Central informó que el producto bruto interno había sufrido una contracción del 3% durante el primer trimestre comparado con el año anterior. Este dato no incluye el mes de abril, que fue cuando se produjo el terremoto.

Mientras tanto, el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (MIDUVI) de Ecuador se convirtió en el principal organismo responsable de dar respuesta a la coyuntura, dada la necesidad de reconstruir los hogares destruidos por el sismo. En mayo, el ministerio anunció la necesidad “de carácter urgente” de cubrir puestos temporarios de arquitectos, ingenieros y trabajadores sociales en la provincia más afectada.

El Secretario General de Hábitat III, Joan Clos, visitó las comunidades afectadas por el terremoto en junio junto con la titular del MIDUVI, la ministra María Duarte. El Ministerio actualmente está realizando las evaluaciones necesarias para otorgar subsidios para la reconstrucción que beneficiará a más de 25.000 personas, de acuerdo con un informe de julio de El Universo.

Por otra parte, el MIDUVI también es el organismo responsable de los preparativos para Hábitat III, de modo que el terremoto ha significado una quita sumamente inoportuna de recursos y personal. Si bien un vocero del MIDUVI dijo a Citiscope en abril que el desastre “no impactaría” en la cumbre de las Naciones Unidas, sus consecuencias, sin duda, han demorado los preparativos del país para acoger a Hábitat III.

[Véase: As Cotopaxi awakens, Quito and its suburbs get ready for a volcanic eruption]

Foco en la inclusión

Uno de los eventos preparatorios característicos para Habitat III en todos los países es la organización de un foro urbano nacional. ONU-Hábitat, el principal organismo de las Naciones Unidas en materia de urbanización, ha venido presionando a los países desde hace años para que se organicen estos encuentros como una oportunidad de generar una conversación colectiva sobre el estado de sus ciudades con miras a priorizar objetivos futuros. Con la conferencia de Quito casi sobre la fecha, estos foros se volvieron especialmente urgentes dada la necesidad de preparar un informe nacional para Hábitat III que examine retrospectivamente los últimos 20 años de desarrollo urbano de cada país.

[Véase: Ahead of New Urban Agenda draft, national reports offer country-specific lens]

Previamente, este mismo año, Ecuador anunció una serie de conversaciones públicas sobre temas como la equidad, la sustentabilidad y el espacio público que habrían de culminar el 28 de abril en un foro urbano nacional en Guayaquil, la ciudad más grande del país. Sin embargo, el terremoto se produjo justo unos días antes, lo que obligó a postergar el foro durante más de dos meses. Finalmente, se realizó el 12 de julio.

En el foro, la ministra Duarte resumió las prioridades de Hábitat III para su país: la exclusión social y la especulación en el uso del suelo, la proliferación del mercado informal de tierras, la segregación espacial y la desigualdad en el acceso a los servicios, y la presión sobre áreas naturales, según El Comercio.

“Estos son problemas que atañen a los países en vías de desarrollo, son problemas que aquejan a las ciudades en Latinoamérica”, dijo.

[Véase: El desafío que plantea el acceso a la tierra y la inclusión en la Nueva Agenda Urbana]

A pesar de la demora, Jonathan Viera, el vocero del MIDUVI, cree que la postergación del foro no afectó el diálogo nacional previo a Hábitat III. En su opinión, el foro fue “la culminación de un proceso” anterior al terremoto y el evento de Guayaquil fue “la fiesta” de cierre, una vez completado un período de trabajo intenso.

Julie Gamble es una planificadora ecuatoriana contratada como consultora para ayudar a preparar la agenda urbana nacional. “Por causa del terremoto, [el gobierno] ha puesto a un lado, con justa razón, ciertos discursos que merecen su atención, como Hábitat III y el establecimiento de la agenda nacional”, dijo a Citiscope. “Sin embargo, no es algo que se haya perdido o que se quiera ocultar; sólo se ha postergado en términos de las perspectivas que lo que puede traer para Hábitat III”.

En su opinión, Hábitat III es una oportunidad para que Ecuador se ponga a la par de algunos de los demás países latinoamericanos, que tienen una política y una legislación más sofisticadas en materia de desarrollo territorial y foros urbanos. Si bien Brasil, Colombia y México, entre otros, cuentan con ese tipo de leyes desde hace años, si no décadas, Ecuador está actualmente contemplando sancionar una ley nacional a tal efecto. Dicho proceso también está avanzando lentamente, dado que Correa vetó parcialmente la versión actual del proyecto de ley a principios de junio.

[Véase: Mexico seeks to place rights at the centre of the Habitat III negotiations]

“Sólo cabe recordar que Hábitat III en términos de construcción de políticas nacionales es un evento que ha contribuido a gestar y continuar construyendo un proyecto y un proceso que comenzó el año anterior y tiene intenciones de continuar en el futuro”, dijo Gamble. “Hábitat III será una buena ocasión para ver cómo Ecuador puede reflexionar como país sobre su desarrollo urbano. No obstante, las estrategias que vienen de este proceso y que han estado demoradas tienen una vida más larga”.

 

Este artículo fue traducido al español a través de un acuerdo entre Citiscope y el Observatorio Latino Americano (OLA) de The New School, una universidad en Nueva York. Puede suscribirse al newsletter quincenal con artículos destacados en español de OLA-Citiscope aquí. Subscribe to weekly updates in English here.

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