Las ciudades claman por un asiento en la mesa del club de países de la ONU

Esta semana, en sesiones “sin precedentes”, portavoces de las ciudades hablaron directamente con autoridades nacionales y protestaron su estatus de meros “observadores” en el proceso multilateral.

Alcaldes de todo el mundo participan de las Reuniones Informales de Autoridades Locales de Hábitat III, 16 de mayo (Christopher Swope)

NACIONES UNIDAS - Desde Afganistán a Zimbabwe, los países son los participantes  habituales aquí en las Naciones Unidas, día tras día. Sin embargo, esta semana se pidió a los técnicos que agregaran nuevos lugares con sus respectivas placas de identificación — Banda Aceh, Cologne, Johannesburg y São Paulo, entre muchos otros.

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Presuntamente por primera vez en la historia de las Naciones Unidas, alcaldes y autoridades locales de ciudades y regiones de todo el mundo se reunieron esta semana para dirigirse a la Asamblea General de la ONU. Esto sucedió como parte de los preparativos para la conferencia Hábitat III, la cumbre de la ONU sobre urbanización que se llevará a cabo este año, que busca brindar una serie de recomendaciones a 20 años para el futuro de las ciudades, la Nueva Agenda Urbana.

[Véase: la única ciudad sostenible es aquella co-creada por todos]

Las autoridades locales emprendieron el viaje a Nueva York con la esperanza de poder influir sobre esas recomendaciones.

“Debemos jugar un papel muy específico y concreto, no solo en la definición de la Nueva Agenda Urbana, sino también en su implementación,” dijo Mauricio Rodas, el alcalde de Quito, ciudad que será sede del Hábitat III en octubre. “También creemos que es posible poder actuar en la mesa mundial de manera que los puntos de vista de los gobiernos locales sean efectivamente tenidos en cuenta en la construcción de la Nueva Agenda Urbana.”

Se le unieron más de 100 de sus pares de todo el mundo para poner en marcha la Segunda Asamblea Mundial de Autoridades Locales, una reunión que congrega una multiplicidad de actores , antes de Hábitat III, esperando se transforme en  un lugar de participación más activa en los asuntos mundiales para las autoridades locales. La primera sesión de la asamblea tuvo lugar el 15 de mayo, seguida de dos días de reuniones con estados miembros de la ONU en la víspera de las primeras negociaciones sobre la Nueva Agenda Urbana, cuyo primer documento borrador fue publicado hace menos de dos semanas.

[Véase: el proceso Hábitat III está entrando en la fase política]

En un gesto simbólico, en las reuniones se trató a las ciudades y países como iguales, cada uno ocupando la mitad de la superficie, separados por un pasillo. Parecía una capilla en una boda, con la familia de la novia sentada de un lado y la del novio del otro.

La oportunidad de hablar con los Estados miembros “no tiene precedentes”, manifestó el Secretario General de Hábitat III, Joan Clos, durante la Asamblea Mundial. “Por primera vez en la historia de la ONU, se creó una plataforma especial para que agrupaciones de alcaldes y autoridades locales puedan dirigirse directamente a los Estados miembros.”

[Las ciudades deben formar parte en la definición de la Nueva Agenda Urbana]

Sin embargo, si bien las ciudades tuvieron un buen nivel de asistencia, la mayoría de los países rechazaron la invitación. Aproximadamente tres docenas de gobiernos nacionales hicieron presencia durante los dos días de sesiones, y solo un puñado respondieron a los reiterados reclamos por parte de las autoridades locales de una relación más equitativa con sus homólogos nacionales.

También hubo un indicio claro de que el sistema de las Naciones Unidas no está aún listo para un nuevo integrante de la familia. Mientras que a los países que asistieron se les otorgó una placa de identificación y un escritorio como de costumbre, las placas para las ciudades no estaban planificadas, utilizándose en su lugar unas de papel.

Meros observadores no

La paradoja para los gobiernos locales estriba en que conforme a las actuales normas de la ONU, se les concede el mismo estatus de “observadores” que se les otorga a las ONG. Sin embargo, esta designación “encierra una contradicción”, manifestó Josep Roig de las Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, la red de ciudades que representa a los gobiernos locales en las negociaciones de la ONU. Ya que según él no es lógico que una esfera de gobierno sea considerada no gubernamental. “Nos consideramos Ciudades Unidas dentro de las Naciones Unidas,” le dijo a Citiscope.

Ciudades y Gobiernos Locales Unidos espera que de Hábitat III salga una recomendación que modifique el actual estatus a algo totalmente nuevo. El Grupo de Trabajo Global de Gobiernos Locales y Regionales, un grupo coordinador que aboga por los gobiernos locales en el proceso Hábitat III, ha solicitado un ascenso en cuanto a su estatus en el Consejo de Administración de ONU-Hábitat, de observador a “estatus especial”. Tal modificación le permitiría tener un papel más activo en las tomas de decisiones y negociaciones — sobre todo en este año, con la Nueva Agenda Urbana en construcción.

[Véase: la Asamblea General de la ONU aprueba normas de Hábitat III, terminando con 8 meses de vacío jurídico]

Un cambio de este tipo no sería algo sin precedentes. Por ejemplo, el Grupo de Trabajo Global cita el caso de la Organización Internacional del Trabajo. Siendo una posible cabecera de puente en ONU-Hábitat, la agrupación espera que a la larga puedan lograr obtener algún tipo de estatus especial dentro del sistema de las Naciones Unidas.

Activistas también están reclamando que al Comité Asesor de Autoridades Locales de la ONU — producto de la última conferencia Hábitat, que se llevó a cabo en Estambul en 1996 — se le otorgue un mayor peso. Específicamente, esto podría suponer el establecimiento de un Panel Internacional integrado con múltiples actores sobre Urbanización Sostenible donde estén representadas las autoridades locales, y la declaración de una Década Internacional de la Urbanización Sostenible. (Estas últimas propuestas fueron primero planteadas por la Asamblea General de Socios, un grupo coordinador de la sociedad civil en el proceso Hábitat III. En el primer documento borrador se incluyeron referencias a ambas propuestas.)  

[Véase: mecanismos propuestos para coordinar las medidas sobre urbanización después del Hábitat III]

Estas propuestas son un ejemplo de cómo sería tener un asiento en la mesa, y se espera que surjan otras en los próximos meses antes de Hábitat III. Rodas, el alcalde de Quito, hizo referencia a los esfuerzos sostenidos por parte de AL-LAs, una red de ciudades latinoamericanas y europeas, para “proponer mecanismos específicos que permitan que los gobiernos locales puedan participar en la mesa global de forma institucionalizada.” Entre otras propuestas está el Parlamento de Alcaldes, programado para setiembre en La Haya.

Otro tema es si estas grandes aspiraciones pueden ganar adherentes entre los gobiernos nacionales, que tendrían que aprobar dichos cambios en el estatus, al menos a nivel de la ONU. En una entrevista, Roig observó que un diálogo hubiera sido preferible a las reuniones que se llevaron adelante esta semana, ya que se hubiera esperado la activa participación de los Estados miembros, en tanto que en estas audiencias su asistencia no era obligatoria.

No obstante, se declaró “optimista” y calificó a las reuniones de esta semana como “pequeños pasos,  y  un reconocimiento de que hemos sido tratados diferenciadamente.”

Poniendo a la ciudad en “ciudadano”

Más allá del nivel de compromiso que tengan los gobiernos nacionales, las ciudades salieron con un fuerte mensaje: como nivel local de gobierno, están mejor posicionados para efectuar cambios, en especial en cuanto a las acuciantes cuestiones sociales y económicas que la ONU espera resolver.

Efectivamente, este fue un punto reconocido por el Vicesecretario General de la ONU Jan Eliasson. “Sus instituciones están entre las más cercanas a los ciudadanos — a ‘Nosotros los Pueblos’, en palabras de la Carta de la ONU,” dijo al comienzo de las reuniones. “Ustedes se  enfrentan a los desafíos cotidianos en relación a vivienda, trabajo, servicios básicos, infraestructura y muchas otras tareas que afectan la vida de nuestros ciudadanos de una forma muy tangible.”

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ex activista anti-desalojo que asumió el cargo recientemente aprovechando una ola populista, fue aún más lejos en cuanto a la relación ciudad-ciudadano. “Tenemos ciudadanos que nos recuerdan cada día que necesitamos hacer más y mejor,” expresó durante las reuniones, siendo la más aplaudida en las audiencias, en un encendido discurso plagado de referencias a los movimientos sociales. Continuó: “Los ciudadanos exigentes son la base de la democracias y debemos obedecerlos.”

[Véase: Hábitat III deberá institucionalizar el desarrollo urbano “participativo”]

Como resultado de esta gran proximidad, las ciudades sirven de laboratorios de políticas que puedan generar ideas que luego pasarán al nivel nacional, según el Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano de EE.UU., Julián Castro. Citó al ex alcalde de Nueva York Ed Koch, quien dijo que su ciudad es “donde el futuro audiciona.” Castro agregó: “Esto continúa siendo cierto en cuanto a esta ciudad, y también lo es en ciudades de todo el mundo. Las comunidades que representan se encuentran a menudo en la vanguardia de políticas y prácticas inteligentes para mejorar la condición humana.”

Es precisamente por esta razón que las ciudades están reclamando más participación en los asuntos de la ONU. El Secretario General de Hábitat III, Clos — también ex alcalde de Barcelona — sugirió que un viejo aforismo necesita ser revisado. “Como ex alcalde, siempre he considerado un poco ofensiva la frase ‘Pensar globalmente, para actuar localmente,’ dijo en la Segunda Asamblea Mundial de Autoridades Locales a una audiencia de alcaldes. “Como si localmente fuéramos implementadores automáticos de lo que sea que es pensado a nivel global.”

Clos en tanto reformuló la expresión: “Piensa localmente, porque conocemos los problemas, y actúa globalmente, porque algunos de los problemas solo pueden ser solucionados a nivel global.”

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Citiscope es un miembro del Proyecto  de Periodismo de Hábitat III; más información aquí.

Traducción por Stephanie Wildes

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