Explainer

¿Qué es la Nueva Agenda Urbana?

Venantius J. Pinto

La Nueva Agenda Urbana es el documento final resultante del acuerdo en la conferencia Hábitat III que se llevó a cabo en octubre de 2016 en Quito, Ecuador. Constituirá una guía para orientar los esfuerzos en materia de desarrollo de las ciudades para una amplia gama de actores (estados, líderes urbanos y regionales, donantes, programas de las Naciones Unidas y la sociedad civil) para los próximos 20 años. Esta agenda sentará las bases para políticas y estrategias que se extenderán e impactaran a largo plazo. Puede leer el versión final de la Nueva Agenda Urbana aquí. 

Tomando como base las ideas discutidas en el diálogo global previo a la cumbre de octubre 2016, finalmente fue el Buró de Hábitat III (integrada por 10 estados miembros de las Naciones Unidas) y la Secretaría quienes elaboraron el primer borrador. Los términos fueron negociados por los estados miembros en Hábitat III para llegar a un acuerdo en Quito.

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¿Quién escribió la Nueva Agenda Urbana?

El proceso preparatorio rumbo a Quito influyó en la forumulación de la Nueva Agenda Urbana, que fue presentado como un “borrador cero“ en mayo de 2016 y comenzó cuatro meses de negociaciones políticas sobre la nueva estrategia. Esas negociaciones resultaron en una serie de borradores adicionales que están disponibles aquí

Estos preparativos abarcaron una serie de eventos oficiales y semi-oficiales que incluyen reuniones regionales, temáticas y “campus de pensadores urbanos” (Urban Thinker Campuses) para que las partes interesadas hicieron aportaciones. Además, desde agosto de 2015 hasta febrero de 2016, un grupo de 200 expertos, conocido como “unidades políticas,” generó algunos recomendaciones importantes para la preparación y implementación de la Nueva Agenda Urbana. Esas recomendaciones también fueron abiertas al comentario público. 

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¿Cuál era la agenda urbana anterior?

El actual enfoque de las Naciones Unidas acerca de la urbanización global se encuentra recogido en la Agenda Hábitat: la Declaración de Estambul sobre Asentamientos Humanos, documento final elaborado en la conferencia Hábitat II en 1996. Llamó a garantizar la vivienda adecuada para todos y a generar asentamientos humanos sustentables en un mundo  crecientemente urbanizado.

Desde entonces, más de 100 países han recogido  en sus constituciones el derecho a la vivienda adecuada, lo que representa un gran éxito para la Agenda Hábitat. Por otro lado, sin embargo, las organizaciones de cooperación internacional y agencias de desarrollo bilateral han reducido sistemáticamente sus inversiones en las ciudades y han recortado sus programas de desarrollo urbano. Estas tendencias han condicionado la implementación total de la Agenda Hábitat.

¿Cuál ha sido el legado de esta agenda anterior?

La Agenda Hábitat ha tenido una amplia influencia dentro de las Naciones Unidas en las últimas dos décadas. Sus principales disposiciones fueron recogidas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) del 2000 con la meta de alcanzar “ciudades sin asentamientos informales”. Las prioridades de los ODM de erradicar la pobreza y garantizar la sustentabilidad ambiental están fuertemente relacionadas con la Agenda Hábitat.

Desde entonces, encuentros de gran importancia de las Naciones Unidas acerca del desarrollo sustentable, tales como la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable en 2002 y el Río+20 en 2012, han sistemáticamente reafirmado los preceptos básicos de la Agenda Hábitat.

Debates actuales con respecto a la Agenda de Desarrollo Post-2015 también se basan en los principios de la Agenda Hábitat. Por ejemplo, el informe titulado “El futuro que queremos para todos” del año 2012, elaborado por un grupo de trabajo de la ONU para el secretario general, subrayó que para el 2050, “70 por ciento de la población mundial estará viviendo en ciudades.” El informe también recalcó los desafíos relativos al desarrollo inherentes a una rápida urbanización.

Por último, la agenda de desarrollo posterior a los ODM, los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS), también incluirá notorias referencias al espíritu de la Agenda Hábitat. El objetivo 11 de los ODS, que se espera se centre en lo urbano, podrá considerarse también como  el desarrollo de una idea originalmente elaborada en la Agenda Hábitat.

¿Qué cubre la Nueva Agenda Urbana?

La Nueva Agenda Urbana, que llega tras la materialización de la Agenda de Desarrollo Post-2015, procura crear un vínculo de refuerzo recíproco entre urbanización y desarrollo. La idea es que estos dos conceptos se conviertan en vehículos paralelos para el desarrollo sustentable.

La agenda trata de ofrecer unas directrices sobre una serie de “habilitadores” que puden consolidar la relación entre urbanización y desarrollo sustentable. Este incluye, por un lado, los “facilitadores del desarrollo” que buscan generar crecimiento global a partir de las múltiples y a menudo caóticas fuerzas de la urbanización  creando condiciones de mejoramiento en todo el sistema—políticas nacionales urbanas; leyes, instituciones y sistemas de gobierno; y la extendida economía urbana.

Facilitadores operacionales, por otra parte, tienen como objetivo impulsar el desarrollo urbano sustentable - o simplemente hacer posible que se lleve a cabo en primer lugar. Su aplicación se traduce en mejores resultados en los patrones de uso de la tierra, en la formación de ciudades y la administración de recursos. La Nueva Agenda Urbana destaca tres facilitadores operacionales, que están siendo conjuntamente denominados por los directivos de ONU-Hábitat como un enfoque de “tres patas”: sistemas fiscales locales, planificación urbana, y servicios básicos e infrastructura.

¿Cuáles son las prioridades de la Nueva Agenda Urbana?

Más allá de las soluciones tecnocráticas específicas de la economía y el gobierno, varias ideas centrales formaran los fundamentos ideológicos de la Nueva Agenda Urbana. El desarrollo democrático y el respeto de los derechos humanos ocuparán un lugar destacado, por ejemplo, al igual que la relación entre el medio ambiente y la urbanización.

Asimismo, incluye casi con total seguridad un enfoque significativo sobre la equidad  en el contexto de la globalización, así como la forma de garantizar la seguridad de todos los que viven en zonas urbanas, de cualquier sexo y edad. La reducción del riesgo y la resiliencia urbana jugarán también tienen un papel destacado. Asimismo, se pone especial hincapié en encontrar la manera de establecer mecanismos de vigilancia global para hacer el seguimiento de todos estos temas y preocupaciones.

Mientras tanto, las principales temáticas de la Agenda Hábitat — vivienda adecuada y asentamientos humanos sustentables —  siguen sobre la mesa, en tanto que el número de personas en el mundo que viven en barrios marginales sigue en crecimiento. De hecho, en el tiempo transcurrido desde que la Agenda Hábitat fuera aprobada, el mundo ha pasado a ser mayoritariamente urbano, adquiriendo aún más importancia la Nueva Agenda Urbana.

También se reconoce cada vez más que las ciudades se han transformado en megaregiones, corredores urbanos y ciudades-región cuyas geografías económicas, sociales y políticas desafían las concepciones tradicionales de “ciudad”. La Nueva Agenda Urbana fue forzada a que abordar estas tendencias en la urbanización, reconociendo que las ciudades y áreas metropolitanas son los principales impulsores de las economías nacionales.

¿Es la Nueva Agenda Urbana un acuerdo vinculante para los estados miembros?

No. Como “agenda” proporciona una orientación a los gobiernos de estados nacionales, autoridades  regionales y de ciudades, la sociedad civil, fundaciones, ONGs, investigadores académicos y organismos de las Naciones Unidas en sus posicionamientos con respecto a las ciudades, la urbanización y el desarrollo sustentable. Pero orientaciones no son vinculantes.

Este mecanismo difiere, por ejemplo, a las negociaciones sobre el clima desarrolladas en diciembre 2015 en Paris, que aspiraron a producir un acuerdo jurídicamente vinculante. 

Traducción por Stephanie Wildes.

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