Explainer

¿Qué es Hábitat III?

Paul Aitchison

“Hábitat III” es como se conoce la formalmente llamada Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, que se desarrolló en Quito, Ecuador del 17 al 20 de octubre de 2016. 

Es la tercera de una serie de conferencias convocadas por las Naciones Unidas que comenzaron en 1976, teniendo como principal objetivo fortalecer el compromiso político global en favor del desarrollo sostenible de pueblos, ciudades y otros asentamientos humanos, tanto rurales como urbanos. El producto de ese fortalecimiento, mediante nuevos compromisos y obligaciones, es la “Nueva Agenda Urbana”, que establece estrategia global en torno a la urbanización para las próximas dos décadas.

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¿Qué oportunidades ofreció este evento?

La conferencia fue la primera vez en 20 años que la comunidad internacional, encabezada por los gobiernos nacionales, evaluó colectivamente las tendencias urbanas rápidamente cambiantes y las formas en que estos patrones están impactando en el desarrollo humano, el bienestar ambiental,  y los sistemas cívicos y de gobierno en el mundo.

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Hábitat III también ofreció una gran oportunidad para que la comunidad internacional en todos sus niveles compatibilice su comprensión acerca de los problemas y oportunidades planteados por las actuales tendencias en materia de urbanización.  La pobreza, la calidad de vida, la degradación ambiental y el cambio climático entre otros temas, y por  otra parte las ventajas económicas, sociales y de creatividad ofrecidas por  las ciudades. Durante los preparativos para la conferencia los actores globales pudieron mancomunar esfuerzos tendientes a lograr un acuerdo sobre un enfoque colectivo y amplio para comenzar a abordar y capitalizar estas cuestiones.

Una parte significativa de ese potencial de oportunidades deviene de esta amplia base de discusión. En la mesa tomando las decisiones estuvieron los casi 200 gobiernos nacionales que integran la Asamblea General de las Naciones Unidas. Pero estuvieron apuntalados por una amplia variedad de actores cruciales, que incluyen gobiernos municipales, el sector privado y la sociedad civil.

Sin embargo, exactamente qué roles desempeñaron estas entidades no queda muy claro. Si bien pudieron formular recomendaciones, oficialmente fueron considerados meros observadores del proceso.

¿Qué es exactamente el desarrollo sostenible?

Hay varias definiciones para desarrollo sostenible. El número de definiciones ha aumentado, para bien o para mal, a medida que se ha posicionado el concepto en el centro del debate sobre el desarrollo internacional.

Un referente en la construcción de la definición de desarrollo sostenible fue el informe final de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, un organismo mandatado por la Asamblea General de la O. N.U para atender las crecientes inquietudes acerca del deterioro del hábitat humano y natural. Esta comisión conformada por expertos definió en su informe de 1987 al desarrollo sostenible como  ”el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.

Esta definición cubre una asombrosa y  amplia variedad de cuestiones, que afectan la soberanía nacional de los Estados así como el diseño de políticas, la gestión internacional en materia de recursos naturales, el lucro del sector privado y las tendencias de consumo. Cabe señalar que la sostenibilidad en el contexto de desarrollo no se limita a los recursos naturales y problemas medioambientales, sino que también toma en cuenta asuntos económicos y sociales sobre cuestiones de equidad.

El informe de la comisión hizo especial hincapié en la satisfacción de las necesidades básicas de los pobres. Además alertó que las prioridades actuales de desarrollo no estaban prestando la atención adecuada a las limitaciones de los recursos naturales para abastecer a las comunidades humanas, y que los países pobres no serían capaces de transitar el mismo camino al desarrollo con alta disponibilidad de recursos como el seguido por gran parte de Occidente.

¿Cómo encaja esta definición de desarrollo sostenible con Hábitat III?

La Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo sirvió para generalizar la idea de que el desarrollo económico y social debe ser considerado dentro de un sistema interconectado de equilibrios, y que el progreso en un área puede y habitualmente supone un deterioro en otra.

Podría decirse que hay pocos contextos en los que esta dinámica se puede observar más claramente que actualmente en las zonas urbanas, donde los notables progresos humanos son alimentados por los recursos naturales que se extraen de las zonas rurales. Este proceso global  supone un gran motor para el mejoramiento de la humanidad. Pero a su vez afecta a las diferentes comunidades de forma desigual.  Rápidamente ha hecho cada vez mas inhabitables grandes zonas de nuestros  pueblos y ciudades, con impactos en el bienestar del planeta entero.

Resulta imperioso lograr  un mejor equilibrio a largo plazo en lo atinente a estas cuestiones y oportunidades, como meta para alcanzar  los objetivos del desarrollo sostenible en general y en el marco de la conferencia Hábitat III en particular. De hecho, es medular alcanzar este equilibrio luego de la aprobación de la Agenda de Desarrollo post 2015 en Setiembre 2015, una guía de objetivos a cumplirse en 15 años para abordar la agenda global de desarrollo. Incluye un objetivo específico para el desarrollo sostenible de ciudades y asentamientos humanos, un hito que le ha dado un nuevo impulso a los temas de Hábitat III en el sistema de las Naciones Unidas.

¿Quién convoca el Hábitat III?

Como una conferencia formal en octubre 2016, Hábitat III y sus resultados fueron solicitados por la Asamblea General de Naciones Unidas, el órgano más representativo de la ONU. Son los estados miembros que establecían los parámetros, el alcance y los resultados esperados de la conferencia.

La conferencia es por tanto una iniciativa de las Naciones Unidas en su conjunto, una distinción muy importante. Además, testigos de primera línea señalan que incluso mucho antes de la conferencia, existían altos niveles de interés en todo el sistema de las Naciones Unidas y demás actores, lo que permite suponer que esta conferencia podría contar con uno de los más altos niveles de participación para una cumbre de estas características.

Este proceso fue conducido muy de cerca por el organismo principal de la ONU sobre desarrollo urbano, el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, más conocido como ONU-Hábitat. La secretaría de la conferencia estaban establecida en la sede de ONU-Hábitat en Nairobi, y el secretario general para el evento era también el director ejecutivo del organismo, Joan Clos. Además, uno de los objetivos principales de la conferencia era introducir reformas al mandato de ONU-Hábitat para que el organismo podrá supervisar los objetivos de desarrollo que surjan de Hábitat III.

A su vez, la secretaría de Hábitat III recibió colaboraciones oficiales de una variedad de redes y alianzas cada vez más activas. Una de ellas fue la Campaña Urbana Mundial, una amplia red global de urbanistas, de organizaciones de la sociedad civil, autoridades municipales, y grupos empresariales, alineados con ONU-hábitat y su agenda. La Campaña Urbana Mundial ha lanzado una iniciativa temporal, la Asamblea General de Miembros, para aprovechar la energía de la sociedad civil antes de Hábitat III. Ese grupo continuará después de Hábitat III

Además, algunos funcionarios locales se unieron bajo un Grupo de Trabajo Global de Gobiernos Locales y Regionales, que convocó a la Segunda Asamblea Mundial de Autoridades Locales y Regionales en los días previos a Hábitat III.

¿Por qué Hábitat III tuvo lugar en Quito?

A principios de 2013, la ciudad de Quito se candidateo para ser sede de la conferencia Hábitat III, a iniciativa del alcalde de la ciudad en ese momento. Ya que la oferta de Quito no fue disputada, la Asamblea General de la ONU decidió aceptarla, en diciembre de 2014.

Quito ha recibido premios por liderar el desarrollo de planes para la adaptación al cambio climático, en tanto la actual administración ha puesto la vivienda y la calidad de vida en el centro de su estrategia de desarrollo. En 1978 la ciudad de Quito también fue reconocida formalmente por las Naciones Unidas por su éxito en la preservación de su casco histórico: junto con la ciudad de Cracovia, Polonia, fueron las primeras urbes declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El interés por la conservación del acervo histórico existente en Quito podría resultar en posicionar este tema como de mayor relevancia para Habitat III. De forma más general, el gobierno ecuatoriano considera que la Nueva Agenda Urbana supone una oportunidad para exponer las visiones de América Latina y el Hemisferio Sur generando un nuevo compromiso internacional hacia el desarrollo sostenible.

¿Por qué es tan importante el proceso del Hábitat III?

Hábitat III no será la primera vez en que el mundo se haya reunido a considerar y debatir una estrategia de aproximación colectiva para tratar las tendencias actuales que impactan sobre pueblos, ciudades y otras zonas urbanas. Pero aunque ya ha habido dos cumbres de estas características en el pasado, esta tercera conferencia lleva una carga de responsabilidad y expectativas nunca antes vista.

En los últimos años se ha observado un cambio histórico en cuanto a dónde están viviendo y trabajando las comunidades. Desde el año 2009, hay más personas en el mundo viviendo en áreas urbanas que rurales. Esta tendencia está cada vez más acentuado, y se espera que para mediados de siglo casi tres cuartos de la población mundial esté viviendo en pueblos y ciudades.

Dados los problemas de inequidad, consumo de energía y degradación ambiental que pueden parecer infranqueables en muchas zonas urbanas, los efectos de este cambio son desconcertantes. Las ciudades ocupan menos de un décimo del área terrestre del planeta, y sin embargo son responsables de tres cuartas partes del total de energía consumida. Las áreas metropolitanas también son las causantes de la inmensa mayoría de las emisiones de carbón.

Asimismo, niveles históricamente altos de desigualdad se están exhibiendo sobre todo en las zonas urbanas, dónde se cree que dos tercios de la población están experimentando mayor desigualdad que hace dos décadas.

Por lo tanto, Hábitat III fue una gran oportunidad para que la comunidad internacional se involucre sustancialmente y formule estrategias sobre estos temas complejos y muchos otros.

¿Cómo encajaba  el Hábitat III en un debate internacional más amplio?

El momento de la conferencia fue visto como una oportunidad para activar varios procesos externos que culminaron en el año 2015. 

El primero era un acuerdo internacional sobre clima que apuntaba a sustituir al Protocolo de Kyoto, cuyas negociaciones estaban teniendo lugar a medida que los impactos del cambio climático en áreas urbanas y en la gente de bajos recursos se comprendan cada vez más. El Acuerdo de Paris resultó en diciembre 2015, y marcó la agenda sobre cómo mitigar y adaptarse a los efectos del cambio climático en las próximas cruciales décadas.

El segundo proceso internacional que impactaba directamente en Hábitat III era una nueva serie de objetivos para el desarrollo global destinados a enfocar los esfuerzos de la comunidad internacional en combatir la pobreza hacia el 2030. Muchos de estos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) estaban directa, y hasta explícitamente, relacionados con la salud de las áreas urbanas, en tanto que su éxito descansará invariablemente en la implementación a nivel local.

Hábitat III fue la primera cumbre importante de la ONU después de la conclusión de ambos procesos del clima y el de los ODS. Si bien el momento no fue precisamente calculado, la superposición de estas tres agendas (clima, desarrollo y ciudades) es tan poderosa como para que se genere una energía potenciadora complementaria en cada proceso.

Asimismo, estas sinergias pueden servir para clarificar y fortalecer nuevas obligaciones relativas al clima y al desarrollo a medida que el proceso Hábitat III progresa. De hecho, muchos veían a Hábitat III como una instancia importante para consolidar la implementación de estos otros compromisos.

¿Qué resultados resultaron de la cumbre en Quito?

La conferencia Hábitat III tenía como cometido alcanzar lo que está siendo referido como la Nueva Agenda Urbana, un modelo que establece nuevas prioridades y estrategias que tomen en cuenta los  patrones de evolución del nuevo siglo. La versión final de ese documento en inglés está disponible aquí. 

Primero y sobretodo informará y armonizará el trabajo realizado en los diferentes organismos que conforman el sistema de las Naciones Unidas. La nueva agenda también tendrá impactos significativos sobre las prioridades de desarrollo y los programas financiados por el sistema multilateral más amplio — el Banco Mundial, bancos de desarrollo regional y otros — y por gobiernos nacionales que llevan a cabo su propia financiación bilateral.  

A los Estados nación también se les solicitaban contraer una serie de compromisos para alinearse con los objetivos y las metas de implementación de la Nueva Agenda Urbana. Estas políticas urbanísticas nacionales  pueden ofrecer  el primer acercamiento a estas temáticas para algunos países.

A su vez, este nuevo acuerdo marco y la consiguiente ola de políticas  y acciones sustantivas generarán una estructura de compromisos y controles que tocarán casi todos los aspectos de la planificación de desarrollo urbano. 

¿A quién le debería importar esto?

Definitivamente aquellos involucrados con la planificación urbana, el transporte y el gobierno a nivel local, como también los urbanistas que siguen las discusiones relacionadas, hallarán los debates que precedan a Hábitat III y la implementación de la Nueva Agenda Urbana como vitales.

También así lo verán especialistas en desarrollo internacional e investigadores, incluyendo aquellos que trabajan en tecnologías aplicadas, energía limpia, salud, educación, género, microfinanzas y gobernanza, entre otros. Aquellos involucrados en los cambios significativos que están produciéndose en la cooperación internacional, incluyendo el aumento del financiamiento por el sector privado y de las asociaciones público-privadas, también tendrán mucho para aprender y contribuir en este foro.

También por similares razones, gran parte de la agenda de Hábitat III, así como los debates para definir esa agenda, serán de interés fundamental para la sociedad civil en general. Entre los que deberán prepararse para seguir los debates y hacer oír sus voces están ambientalistas, defensores de la agricultura sostenible, asesores legales, organismos de defensa de los derechos humanos y laborales, defensores de la vivienda y de los derechos de los inmigrantes, hasta historiadores y antropólogos, entre muchos otros.

Finalmente, y quizás más importante, una gran oportunidad del proceso Hábitat III era el fortalecimiento del rol de los gobiernos a nivel local en la futura agenda urbana, incluyendo su involucramiento directo a nivel internacional. Por tanto, los debates antes y después de la conferencia de Quito serán de particular interés para alcaldes, intendentes, jefes de aldea, administradores locales, entre otros.

Traducción por Stephanie Wildes.

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