De la frustración a la acción: mas allá de Hábitat III

Seis pensadores trazan caminos hacia un desarrollo urbano inclusivo.

BUENOS AIRES — Más de 35.000 personas se congregaron el último mes en Quito, Ecuador, para participar en los debates de la conferencia ONU-Hábitat III, que reúne una vez cada 20 años a representantes oficiales, autoridades locales, académicos y grupos de la sociedad civil para discutir acerca de las ciudades como fenómeno mundial.

Aún cuando la conferencia formal adoptó finalmente un documento como única estrategia -conocido como la Nueva Agenda Urbana-, las discusiones y debates en Quito estuvieron lejos de ser homogéneos. Por el contrario, múltiples eventos tuvieron lugar en la capital ecuatoriana y en otros sitios, con el objetivo de brindar un punto de vista crítico a las sesiones oficiales y a la Nueva Agenda Urbana en sí misma.

Como repercusión de esos cuatro días en Quito, cabe preguntarse ¿desde qué posición se plantean estas perspectivas críticas? y ¿cómo planean avanzar los movimientos sociales de la región? Citiscope y el Observatorio Latino Americano (OLA) invitaron a cinco latinoamericanos y un español a comentar sus experiencias en Hábitat III, tanto en el evento oficial como en los alternativos, desde un enfoque vinculado a la justicia social.

Este es el segundo de una serie de dos artículos, e intenta responder a la siguiente pregunta: ¿Luego de Hábitat III, cómo ven los movimientos sociales y otros grupos alternativos un camino hacia un desarrollo urbano inclusivo con énfasis en la justicia social?

[Véase: Perspectivas críticas sobre Hábitat III] 

Marcelo Corti
Universidad Nacional de Córdoba, Argentina
La Nueva Agenda Urbana peca de su pretensión universal. Lo que nos estimula del debate mantenido en el Foro Alternativo es la especificidad latinoamericana de las discusiones y las demandas planteadas. No porque nuestras ciudades no tengan problemas y oportunidades compartidas con otras ciudades del mundo, sino porque existen situaciones particulares estructurales que las diferencian y agrupan.

“Nuestros problemas no pasan por ordenar un proceso de urbanización en marcha sino en dotar de calidad y atributos urbanos a una urbanización precaria o deficiente, y reducir las enormes brechas sociales y su expresión territorial en las grandes ciudades”

Marcelo Corti
Universidad Nacional de Córdoba

Por ejemplo: ONU-Hábitat y su NAU insisten en que vivimos una era de creciente urbanización planetaria. Pero mientras que esto es cierto en los grandes países asiáticos, particularmente en India y China (como consecuencia de que ambas naciones concentran un altísimo porcentaje de la población global) y en el promedio mundial, en nuestros países la urbanización es un proceso ya prácticamente completado a fines del siglo XX. Nuestros problemas no pasan por ordenar un proceso de urbanización en marcha sino en dotar de calidad y atributos urbanos a una urbanización precaria o deficiente, y reducir las enormes brechas sociales y su expresión territorial en las grandes ciudades.

Se pueden tomar desafíos y propuestas de la NAU, pero a condición de traducirlas y darles un formato adecuado a nuestra propia agenda, una agenda aun no escrita y que tenemos el derecho y la obligación de proponer y encarar. En ese sentido, no hay agenda posible si no se realiza desde el liderazgo político. Se requiere entonces abordar las raíces de nuestra “injusticia espacial”: la desregulación del mercado del suelo, los problemas de financiación del desarrollo urbano, la indiferencia a la base ambiental, las consecuencias demográficas de una economía basada en el extractivismo y las “commodities”, la reproducción de las injusticias sociales y económicas en la conformación del territorio. 

Andrea Catenazzi
Universidad Nacional General Sarmiento, provincia de Buenos Aires, Argentina
La preocupación por la implementación y el monitoreo de la “Nueva Agenda Urbana” atravesó buena parte de las discusiones y las propuestas más productivas, con la intención de consensuar un plan para la acción. Las organizaciones sociales, los gobiernos locales, las universidades han reclamado una territorialización de la NAU porque los compromisos no se cumplen.

Las trayectorias hacia la acción requieren de la construcción e implementación de una serie de dispositivos o herramientas comunes que incidan en el manejo del suelo pero que al mismo tiempo, permitan captar y adaptarse a las diferencias entre los territorios. El seguimiento de su implementación deberá ser resultado y también un punto de partida para un mayor fortalecimiento de los gobiernos locales, de la participación de las organizaciones populares y de la utilidad social y política de la tarea académica producida en las universidades.

No se trata de una construcción que comienza de cero. Por el contrario, es necesario analizar críticamente lo hecho en manejo del suelo porque durante las últimas décadas, las políticas urbanas han continuado promoviendo el desarrollo de grandes operaciones inmobiliarias disociadas de las políticas de acceso al suelo, que solo potenciaron procesos de segregación y desigualdad urbana.

“Resulta evidente que una visión sectorial y fragmentada de los problemas y de las políticas de hábitat obstaculiza la comprensión de los efectos de la dinámica del mercado inmobiliario”

Andrea Catenazzi
Universidad Nacional General Sarmiento

Resulta evidente que una visión sectorial y fragmentada de los problemas y de las políticas de hábitat obstaculiza la comprensión de los efectos de la dinámica del mercado inmobiliario. Así, el mercado inmobiliario se convirtió en el refugio privilegiado de la renta financiera y el aumento desproporcionado de los precios del suelo hizo cada vez más difícil acceder un hábitat digno. 

Por detrás de estas reflexiones se encuentra una profunda crítica a una serie de categorías excluyentes que organizan el debate y las políticas urbanas en nuestro país y en la región, como son las categorías de orden y desorden urbano, ciudad formal e informal que impiden captar la complejidad del entramado de actores y de los procesos que explican la persistencia de la desigualdad urbana de nuestros territorios. 

Fernando Carrión
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Ecuador 
Lo primero que debe decirse es que cuando hay una voluntad consciente es factible organizar una actividad productiva que puede desembocar en una ilusión movilizadora. En Hábitat 3 Alternativo confluyeron 27 organizaciones y no menos de 30 personas que diseñaron e impulsaron el proyecto. Mientras el gobierno ecuatoriano entregó 30 millones de dólares para la reunión oficial de Hábitat (sería bueno saber a qué se destinaron), el proyecto alternativo lo hizo solo con 15 mil dólares. Sin embargo, no se puede negar que el conjunto de las actividades desarrolladas fue posible gracias al aporte económico de las instituciones y personas que financiaron su presencia en Quito. Por otro lado, se debe señalar que la tecnología fue una gran aliada para la organización, la difusión y la participación, componente distinto a lo que aconteció 20 años atrás en Estambul y en la misma sede oficial de Hábitat III de Quito.

Segundo, quedó claro que Hábitat III y la Nueva Agenda Urbana no levantaron entusiasmo ni en los más cercanos interesados. Las instituciones y personas vieron a la reunión oficial más como un espacio para visibilizar sus proyectos y vender ilusiones que en definir un horizonte para las ciudades. En ese sentido, más que una cumbre de ciudades convocada para acordar sus caminos de desarrollo, fue entendida como una feria comercial. También por esto la agenda urbana pasó a un segundo plano. En cambio, en las actividades del Foro Alternativo este objetivo estuvo ausente; porque fue concebido desde su inicio como un espacio colectivo de debate de ideas sobre la ciudad, tendiente a construir una propuesta de proyecto.

Tercero, quedó la sensación de que en el camino se coló una “Agenda Oculta” compuesta por tres componentes. a) El “urbanismo de las palabras” surgido de un problema urbano aislado al que se lo define por su antítesis, si hay violencia la salida será la ciudad segura, si la exclusión es la norma aparecerá la ciudad inclusiva, si la zona tiene alta vulnerabilidad aparecerá la ciudad resiliente. Y así nacen la ciudad histórica (certificadas por UNESCO), la ciudad inteligente (definidas por IBM), la ciudad compacta (impulsan la gentrificación) y la ciudad sustentable (base de desalojos), entre otros 32 conceptos que se encuentran en los documentos oficiales de Hábitat. b) Cada una de estas palabras tienen variables e indicadores que permiten construir un ranking de ciudades según cada uno de los adjetivos. Este orden establece el eje de esta política urbana: la competitividad. Una ciudad competitiva será aquella que se encuentra en los primeros lugares del escalafón. Tras de muchas estas definiciones están los intereses de las grandes corporaciones mundiales, de las agencias de cooperación internacional y de los centros mundiales de poder. c) Para mostrar las bondades de esta propuesta, la cooperación internacional y las grandes corporaciones mundiales generan el efecto demostrativo sobre la base de los llamados casos exitosos, que tienden a ser los paradigmas o modelos a reproducir.

Este urbanismo de las palaras produce, en términos conceptuales, un destrozo del concepto ciudad, y en términos fácticos una actuación urbana parcial. 

Pedro Pírez
Universidad de Buenos Aires, Argentina
Surgieron propuestas: derecho a la ciudad, pero a una ciudad diferente, donde la necesidad supere a la mercancía, la propiedad no sea garantía de la ganancia y la especulación y se distribuyan igualitariamente los bienes producidos, comenzando por el suelo y la vivienda, las infraestructuras y servicios. Ciudad de centralidades incluyentes construidas con esfuerzos y recursos sociales y estatales, evitando su subordinación de la financierización global como de la apropiación privada de los mayores valores generados. Ciudad resultado de luchas sociales y de organización de alternativas: modalidades no mercantiles para su producción y consumo, formas de propiedad que superan la privada individual.

“Ciudades construidas con la riqueza social de hombres y mujeres que colocan al mercado como un ámbito controlado de intercambio para potenciar esfuerzos colectivos”

Pedro Pírez
Universidad de Buenos Aires

Ciudades construidas con la riqueza social de hombres y mujeres que colocan al mercado como un ámbito controlado de intercambio para potenciar esfuerzos colectivos. Ciudades construidas democráticamente, con gobiernos que enfrentan las necesidades sociales locales y planifican territorios de inclusión y no ámbitos de acumulación económica.

Alternativas fundadas en experiencias vividas, pasadas y actuales. Desde acciones-luchas por la democracia local, por la orientación de los bienes urbanos para la reproducción social y de las condiciones ambientales para una vida saludable, hasta las experiencias de organización de nuevas formas sociales y técnicas. Ciudades, y sus pueblos, que pueden recuperar la responsabilidad por la construcción de los ámbitos urbanos sin depender de las formulaciones vacías de organismos internacionales. Crecientes redes de pobladores, de organizaciones de base o no gubernamentales, de académicos o de técnicos, comparten innovaciones y experiencias que contribuyen con las luchas por el acceso democrático y pleno a la ciudad como derecho de ciudadanía. 

Jordi Borja
Universidad Abierta de Cataluña, Barcelona, España
Me limito al Foro H3 Alternativo que se celebró principalmente en la sede de FLACSO y en otras instituciones off conferencia oficial. En este Foro y en otros similares no se respiraba el lenguaje de madera de los representantes de gobiernos y de altos burócratas o expertos contratados era lamentable, no dicen nada, ninguna autocrítica, no comprometerse a nada, ni la más mínima denuncia a las injusticias y sus responsables.

Se destacaría en primer lugar la participación masiva de gentes muy diversas, jóvenes la mayoría pero también líderes sociales o expertos de larga trayectoria (diariamente unos 5000 a lo largo de los cuatro días). Se respiraba un ambiente de consenso activo, ansias de movilización, de crítica y de buscar líneas de acción. El Manifiesto obtuvo la adhesión de los participantes.

“… a diferencia de los documentos oficiales, se denunciaban las causas de los problemas y de las injusticias y los responsables de las mismas”

Jordi Borja
Universidad Abierta de Cataluña, Barcelona, España

En segundo lugar, a diferencia de los documentos oficiales, se denunciaban las causas de los problemas y de las injusticias y los responsables de las mismas. Las exclusiones sociales y territoriales, la pobreza y amplios sectores de la población que se sienten sin representación política, la complicidad de gobernantes con financieros, especuladores y constructores con afán lucrativo en detrimento de gran parte de la ciudadanía. 

En tercer lugar, se han creado las condiciones para promover observatorios de seguimiento y denuncia, para articular organizaciones sociales con gobiernos locales, para constituir movimientos de “ciudadanos sin fronteras” que divulguen “el derecho a la ciudad”. A pesar de los obstáculos oficiales, el derecho a la ciudad se ha situado en la agenda política. 

Jaime Erazo Espinosa
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Ecuador
Ubico a las persistentes reivindicaciones étnicas, de género y justicia como las principales. Evidencié que, alrededor de estas temáticas, se crearon una gran cantidad de escenarios donde no solo hubo encuentro, diálogo y confrontación sino también denuncia, como aquella, sensiblemente expresada por las comunidades lgbttti en contra de su eliminación como “grupo protegido” de los borradores previos a la Nueva Agenda Urbana. En segundo lugar están las demandas relacionadas con las formas y las fuentes de financiamiento para los gobiernos subnacionales, y las disputas de y entre éstos con los gobiernos centrales por la distribución de presupuestos nacionales o federales. A las deliberaciones sobre las relaciones entre las ciudades con sus territorios las sitúo en el tercer puesto y a los debates sobre los modelos de participación ciudadana en el cuarto lugar.

En relación con estas dos últimas debo decir que fue muy significativa la presencia de movimientos campesinos y ciudadanos “invisibilizados” en los espacios alternativos donde se reflexionó sobre política y planificación urbanas, y se confrontó de manera explícita la visión “ideal” que la Organización de las Naciones Unidas tiene sobre el futuro de nuestras ciudades. Al final coloco a las propuestas de creación de “otras ciudades posibles” como aportes novedosos que están siendo adoptados por una serie de actores y organizaciones distribuidas en todo el planeta.

Terminando considero que prontamente debemos vencer a la frustración con (re)acción y participación; por un lado, resistiéndonos a la supuesta “única guía”, y por otro lado, tomando partido crítico frente al solo crecimiento económico que está ampliamente referenciado en la Nueva Agenda Urbana y que ha sido expuesto como gran objetivo.

Este artículo fue producido a través de un acuerdo entre Citiscope y el Observatorio Latino Americano (OLA) de The New School, una universidad en Nueva York. Puede suscribirse al newsletter quincenal con artículos destacados en español de OLA-Citiscope aquí. Subscribe to weekly updates in English here.

Citiscope es miembro del Proyecto de Periodismo de Hábitat III; más información aquí.

 

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