Los países en desarrollo enfrentan una catastrófica falta de capacidad en el planeamiento urbano

¿Cómo puede el Sur Global implementar la Nueva Agenda Urbana con planes de estudio de la época colonial y poca inversión en la formación? Ahora, Zambia ofrece un nuevo modelo.

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La mayoría de las ciudades del Sur Global lidian con un magro desarrollo económico, conflictos persistentes, desastres ambientales e instituciones débiles, así como disposiciones legales desconectadas de la realidad de sus experiencias urbanas.

Gran parte de esto es bien conocido por todos. Sin embargo, se avecina una brecha mayor que está mucho menos discutida y que cobra una importancia particular en este momento en que las Naciones Unidas se concentran en ultimar los detalles de una nueva estrategia de urbanización para los próximos 20 años bajo los auspicios del proceso de Hábitat III. Ante el bajo nivel de las calificaciones y el conocimiento, atribuido a planes de estudio desactualizados y financiamiento limitado para capacitación y reconversión profesional, las autoridades de los países en desarrollo tendrán muchas dificultades para implementar esa estrategia, conocida con el nombre de Nueva Agenda Urbana, cuya versión final debe estar lista en octubre.

Más aún, las ciudades de las naciones en desarrollo aún experimentan brechas de conocimiento a la hora de trabajar en las dinámicas espaciales y el desarrollo urbano, en particular en lo que se refiere al mejoramiento de los asentamientos informales, pero también en torno al análisis geoespacial de la infraestructura, la recaudación tributaria y demás. Cuando estos factores se combinan con instrumentos y formación en planificación desactualizados, el resultado es muy claro: sencillamente, muchas ciudades no pueden resolver los desafíos a los que se enfrentan.

Mientras tanto, numerosas facultades de planeamiento urbano de esos países continúan aún hoy ofreciendo un programa de estudios basado en las tendencias urbanas de la década de 1970. Esto genera una clara falta de concordancia entre los egresados y los ambientes urbanos a los que se enfrentan. Los marcos de referencia aplicados a la planificación de la urbanización están divorciados de la realidad de las ciudades del mundo en desarrollo.

[Véase: In Uganda’s small but fast-growing cities, ‘one planner is not enough’ 

En consecuencia, las reglamentaciones en materia de planificación apuntan, generalmente, a impedir que la mayoría de la población urbana (sobre todo de asentamientos precarios) goce de ciertos derechos. Muchos urbanistas no consideran integrar las actividades informales tales como la mano de obra informal o los materiales de construcción alternativos a los marcos y las políticas de desarrollo urbano. Por lo tanto, en gran parte del mundo, la planificación continúa siendo una herramienta relativamente menos útil para garantizar un desarrollo urbano sustentable.

El resultado de este desfasaje es un conjunto de destrezas que en muchos países no puede cubrir las necesidades de la Nueva Agenda Urbana. Es preciso que, en forma urgente, centremos la atención en mejorar las capacidades, de modo que las autoridades puedan identificar y analizar nuevas maneras de promover el desarrollo urbano sustentable e inclusivo.

Acelerar el “desaprendizaje”

El trasfondo de esta escasez de calificaciones se está tornando cada vez más preocupante: se estima que para el año 2050, más de dos tercios de la población mundial vivirá en ciudades. Esto redunda en una urgencia por asegurar que todo el sistema esté listo para responder tanto a los desafíos como a las oportunidades. Después de todo, este masivo aumento demográfico se producirá en contextos urbanos donde el conocimiento necesario es mínimo y las estadísticas no son lo suficientemente contundentes para guiar la planificación estratégica.

“Si hay un cambio imperioso de mentalidad y abordaje, es justamente éste: los planificadores urbanos deberán reconocer y comprometerse con la realidad que se vive en las ciudades del Sur Global”.

Los planificadores urbanos del futuro deben actuar de manera creativa y diferente. El aspecto más crucial de la transformación urbana deberá consistir en un cambio en las capacidades y actitudes de los profesionales especializados en el ambiente construido en las ciudades del mundo en desarrollo.

Si hay un cambio imperioso de mentalidad y abordaje, es justamente éste: los urbanistas deberán reconocer y comprometerse con la realidad que se vive en las ciudades del Sur Global. Deberán abordar toda una serie de dinámicas urbanas: la informalidad urbana, marcos jurídicos obsoletos, los efectos negativos del cambio climático y los crecientes conflictos urbanos vinculados con el uso de la tierra. Aun así, hoy en día en muchas ciudades los planificadores tienden a desear que desaparezcan la informalidad urbana, la pobreza y los sistemas políticos que no les dejan espacio para ejercer su profesión.

[Véase: Finding a truly common vision for African cities]

Con el objetivo de zanjar esta brecha, en 2013 la Association of African Planning Schools (AAPS) una red africana de facultades de urbanismo colaboró con la Universidad de Zambia para introducir una carrera de posgrado en planificación espacial para Zambia. El plan de estudios pone énfasis en la resolución de problemas urbanos y se centra en cuestiones vinculadas con la informalidad, el cambio climático, el acceso a la tierra para todos y la creación de alianzas para hacer frente a los retos que plantea la urbanización. (Hasta el momento, 48 alumnos fueron aceptados en la carrera, y en diciembre se conocerán los primeros graduados. Del total de alumnos, 28 son planificadores experimentados que se desempeñan en diversos organismos gubernamentales).

El programa de la carrera hace hincapié en el aprendizaje vivencial y práctico de los futuros planificadores urbanos. Con un contrato a cinco años, a través de la alianza People Process on Housing and Poverty in Zambia su filial en Zambia, Slum/Shack Dwellers International (SDI) creó una plataforma dedicada a proyectos de planificación realizados en asociación. En este contexto, los socios imparten conocimientos a los alumnos a través del desarrollo de proyectos reales que pueden significar un aporte práctico a aquellos que viven en los asentamientos informales de Lusaka, la capital de Zambia.

Este enfoque podría ser una herramienta útil para reorientar el planeamiento urbano como profesión de manera más amplia en el Sur Global. Aquellos que participaron en las investigaciones señalaron que los talleres aceleraron el “desaprendizaje” de algunas tradiciones muy arraigadas del planeamiento urbano, como la indiferencia hacia el sector informal típica de la época colonial.

La vida económica en las ciudades africanas seguirá siendo imprevisible, de modo que para que el urbanismo marque alguna diferencia en la vida urbana, debe comenzar por  reconocer y tratar al sector informal como una parte integral de las ciudades africanas. No obstante, incluso muchos de los urbanistas que pasaron por los talleres de la AAPS expresaron su convicción de que la informalidad no es parte del trabajo de esos profesionales en Zambia. De hecho, algunos hasta se animaron a decir que se deben hacer esfuerzos para eliminar de raíz la informalidad de las zonas urbanas.

Los alumnos que trabajaban para el gobierno incluso manifestaron su descontento respecto de las tareas que se llevarían a cabo en el asentamiento informal Kalikiliki de Lusaka, y exigían saber por qué el proyecto parecía estar promoviendo la ilegalidad y el desorden. La mayor parte de la clase quería que el proyecto del taller se trasladara a un predio sin edificar totalmente nuevo.

[Véase: Habitat III must institutionalize participatory urban development]

Sin embargo, con el tiempo las opiniones cambiaron. A partir de su activa participación en Kalikiliki, los alumnos comenzaron a reconocer la necesidad de intervenir en la informalidad urbana. A través del trabajo en estos talleres, los alumnos expresaron que no solo aprendieron nuevos programas informáticos y otras cuestiones técnicas sino que también adquirieron habilidades de comunicación, en particular en lo referente a construir consenso en una comunidad socialmente dividida y con intereses contrapuestos. Por sobre todas las cosas, reforzaron su capacidad de escucha y mediación para poder facilitar conversaciones tendientes a fomentar el desarrollo comunitario.

Más aún, el Concejo Municipal de Lusaka; la autoridad local; trabajó con el proyecto y utilizó los informes elaborados durante los procesos participativos. Esto indica que la carrera está demostrando su utilidad para cambiar la mentalidad de los profesionales del ambiente construido y de los gobiernos locales en torno a las cuestiones vinculadas con la informalidad, el suministro de servicios y la pobreza urbana.

Más allá de “dibujar el espacio”

La carrera está vigorizando la profesión del urbanismo en Zambia al exponer a los futuros planificadores a los desafíos reales de los pueblos y las ciudades. En un contexto interdisciplinario, el planificador; siempre hizo una diferenciación entre poder integrar conceptualmente las necesidades y aspiraciones de múltiples actores y ponerlas en términos espaciales. Para el egresado de la carrera de urbanismo, esto implica ir más allá de “dibujar el espacio” para “hablar del espacio” es decir, comunicarse con los distintos actores para incorporar el conocimiento local y otros puntos de vista.

“Numerosas facultades de planeamiento urbano de países en desarrollo continúan aún hoy ofreciendo programas de estudio basados en las tendencias urbanas de la década de 1970. Esto genera una clara falta de concordancia entre los egresados de la carrera de planeamiento urbano y los ambientes urbanos a los que se enfrentan”.

Este fue uno de los objetivos centrales del proyecto de talleres de planeamiento urbano. Los alumnos debían aportar pruebas que demostraran una colaboración eficaz con todas las partes interesadas, sobre todo en lo relativo a incorporar las preocupaciones y los deseos de la comunidad respecto de su propio espacio. Así, la articulación del conocimiento teórico y el técnico por un lado y la comunicación interpersonal por el otro tuvieron un papel esencial en todas las etapas del proyecto.

Por supuesto que los alumnos también tuvieron un anticipo de aquello con lo que podrían encontrarse una vez graduados, incluida la posibilidad de reconocer que, por naturaleza, el planeamiento urbano es un actividad atravesada por el conflicto. Los futuros urbanistas deben entender que el espacio no es un contenedor neutro en el que vierten sus planes para simplemente dibujarlos y luego implementarlos, sino que se trata de un entramado en disputa, en el que conviven cuestiones sociales, económicas, ambientales y políticas.

Para poder materializar gran parte de la Nueva Agenda Urbana, los urbanistas también deberán mejorar sus habilidades para escuchar, iniciar y dirigir con mucho tacto el debate en la comunidad así como para manejar con destreza los leves conflictos que pudieran suscitarse. Asimismo, en los países en desarrollo deberán involucrarse en lo que tal vez hoy en día sea la expresión más profunda de la rápida urbanización: la informalidad.

[Véase: ¿Cómo aseguramos una amplia aceptación de la Nueva Agenda Urbana? ]

Para que los urbanistas puedan volver a posicionarse como actores necesarios en las economías nacionales y profesionales relevantes en los escenarios urbanos contemporáneos, en especial en África, deben mantenerse fieles a los ideales del bien público y comprometerse con el desarrollo urbano inclusivo. Ello exige que sean flexibles para dar cabida a las necesidades y aspiraciones de todos los actores del desarrollo urbano.

Para implementar con éxito la Nueva Agenda Urbana, las instituciones educativas que trabajan con los gobiernos locales también deberán esforzarse para incluir un pensamiento innovador e integrado en su currícula para desarrollar las capacidades de los futuros profesionales del ambiente construido.

Y todo ello requerirá un considerable refuerzo de la inversión destinada a las instituciones de investigación y formación. También será necesario invertir en investigación urbana a fin de generar datos contundentes que apuntalen la implementación de la Nueva Agenda Urbana. Por último, las instituciones dedicadas a la investigación y la capacitación en todo el mundo deberán intensificar su colaboración a medida que preparan a los gobiernos y las instituciones del sector privado para la implementación de la Nueva Agenda Urbana a escala mundial.

Este artículo fue traducido al español a través de un acuerdo entre Citiscope y el Observatorio Latino Americano (OLA) de The New School, una universidad en Nueva York. Puede suscribirse al newsletter quincenal con artículos destacados en español de OLA-Citiscope aquí. Subscribe to weekly updates in English here.

Citiscope es miembro del Proyecto de Periodismo de Hábitat III; más información aquí.

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Gilbert Siame

Gilbert Siame is a lecturer in the University of Zambia’s Department of Geography and Environmental Studies, where he directs the Centre for Urban Research and Planning. He is also a PhD scholar in planning and architecture at the University of Cape Town.

Muchimba Maggie Muvombo

Muchimba Maggie Muvombo is a student of spatial planning at the University of Zambia.